El que fuera número dos del PSOE, el secretario de la organización, el hombre ‘fuerte’ del partido, el hombre que gestionaba el control de la formación política, a través de los militantes, el hombre en el que había depositado toda su confianza el líder y secretario general, Pedro Sánchez, ha sido requerido para comparecer en una comisión de investigación, en el Senado. Un requerimiento que la ley obliga a presentarse delante de sus señorías. Se trata del navarro Santos Cerdán. «Súper Santos Cerdán”, como le mencionaba el expresidente del gobierno J.L.R. Zapatero. Natural de la localidad de Milagro. Es lo que va a necesitar Cerdán, un milagro, sobre todo para sortear o superar los numerosos problemas en los que se halla inmerso vinculados a la corrupción que le ha llevado, en un primer capítulo, a residir, por orden judicial, unos meses en la prisión madrileña de Soto del Real. Algo no solo insólito, sino que a la vez abre un capítulo de la historia contemporánea más oscura del PSOE y a buen seguro difícil de asumir por las bases del partido.
El navarro se ha visto obligado a sentarse delante de los senadores para contestar sobre algunos asuntos y sobre comportamientos muy mejorables con trazos delictivos, de los que se les señala como autor. Pero debo señalar, por respeto a todas las víctimas de ETA, un episodio vomitivo protagonizado por el compareciente, Santos Cerdán. Me atrevo a calificar, sin miedo a equivocarme, a este señor de miserable, entre otras cosas, por lo que voy a detallar. Cerdán sin que nada tenga que ver con los motivos del requerimiento de su convocatoria le interpeló a una senadora, la señora Mari Mar Caballero, que estaba procediendo a interrogar a Santos Cerdán y que se trata de una víctima de ETA. La banda asesinó a su padre, Tomás Caballero en 1997. Como he señalado, Cerdán sin nada que tenga que ver con el motivo de su convocatoria, la preguntó si está satisfecha de que ETA estuviera derrotada. Ya que esa derrota vino de la mano del PSOE.
Creo que sobran comentarios de un señor que miserablemente trató de desvirtuar su comparecencia. Trató de enturbiar el ambiente utilizando el dolor de una víctima del terrorismo que había atravesado un duro episodio de su vida. Tan sumamente duro, viendo que unos miserables asesinos de una banda terrorista a la que pertenecía Otegui, habían arrancado la vida de su padre. Un miserable terrorista ya condenado, el citado Otegui, y que con Cerdán había negociado para facilitar la alcaldía de Pamplona a los herederos de la banda agrupados en BILDU. Había negociado con el despreciable Otegui ‘robar’ la alcaldía de Pamplona y que estaba en manos del partido en el que milita Caballero, UPN. Cerdán, como afirmaba Caballero, se ha retratado. No solo es un presunto delincuente, también, sin duda es un personaje despreciable, sin escrúpulos y que ha ocupado un lugar destacado en uno de los partidos más relevantes del PSOE. Atendiendo a este enésimo episodio, el socialismo está muy contaminado.
Podríamos subrayar que ‘sangra’ a causa de los graves capítulos protagonizados por destacados líderes socialistas. Líderes que se encuentran a las puertas de ser juzgados por haber, presuntamente, maltratado la legalidad. Porque los malos tratos también se llevan a cabo contra las normas establecidas, contra la sociedad. La ley no solo son guías o pautas de comportamiento, es el espíritu y la voluntad de la sociedad española para la buena convivencia. Cerdán en una de las respuestas, ha declarado que mejor “solo que mal acompañado”. Una frase que deja muy claro que está marcando distancia hacia sus excompañeros de partido. Tal vez ha mostrado que es muy consciente de las consecuencias de haber sido apartado del PSOE. Se ha dado cuenta que ya no percibe la empatía de los que fueron sus amigos, sobre todo en la difícil situación, por la que está atravesando. El señor Cerdán parece nuevo en este ‘negocio’ de la política. Tras varios años de permanecer en el campo de la política, al parecer, no ha sido consciente que en el mundo político los amigos son variables, cambiantes. La lealtad no es una de las virtudes de las que presumir en el mundo de la política. Como muestra los colegas de Cerdán.
Un hombre derrotado
La ‘caída’ del que fuera secretario de organización del PSOE ha servido para mostrar la parte más oscura de sus presuntos amigos. Amigos que han aprendido muy bien la escena de Simón Pedro negando conocer al Señor. Le han arrojado al ostracismo. Cerdán ha experimentado en sus carnes sufrir el dolor de ser ‘apuñalado’ por los que creía que eran sus mejores amigos y los más leales. Ha sentido un gran distanciamiento de todos aquellos que, a través de él, han experimentado una holgada capacidad para hacer frente, en algunos casos, a las abultadas y numerosas facturas a pagar. Gentes que han pasado de pertenecer a la clase media y baja a formar parte de la clase más desahogada económicamente, incluso a codearse con lo más granado de este país y del ámbito internacional. Gentes que nunca pensaron que ‘algunas puertas’, que les estaban vetadas, pero que, gracias a Cerdán, se les abrirían antes de llamar al timbre.
La comparecencia de Cerdán en el Senado fue la imagen del hombre derrotado. La imagen de un hombre defraudado, pero con una mala educación perfectamente descriptible. Hay voces que señalan e incluso afirman con rotundidad que la comparecencia estaba perfectamente orquestada, diseñada como escudo para evitar repercusiones que le lleven a ser acusado de mentir. Un hecho que no es nuevo para Cerdán ya que en anteriores comparecencias presuntamente ha mentido y por ello se encuentra denunciado ante los tribunales. Hemos sido testigos de una comparecencia de un hombre, como hemos detallado, que no mostró en ningún momento el respeto que a todos nos merece el Senado y sus senadores. En algún momento de su comparecencia volvió a dejar esa falta de respeto a una institución que representa a todos los españoles, tan acentuada que el presidente tuvo que suspender la comisión. Cerdán con su actitud, que se podría calificar de chulesca, debería haber tenido un reproche de todos y cada uno de los senadores. Pero lo que se ha puesto de manifiesto es que el PSOE está en una situación muy difícil. Cerdán ha venido a confirmar esa situación y puede arrastrar al PSOE a una crisis de difícil resolución. No me atrevo a decir que en juego está la supervivencia del partido, pero si continua en la misma línea no creo que sería una predicción descabellada.


