Nueva oferta de trabajo: Se busca niñera para guardería en Chamartín

Valverde acaba con un traumatismo cranoencefálico tras una pelea con Tchouameni en uno de los mayores ridículos internos de la historia del club

«No sabía que había venido a una guardería». Esa frase la pronunció Xabi Alonso en un entrenamiento de esta campaña antes de su cese. Una frase que resume en lo que se había convertido el mejor club del mundo. Se fue Alonso, llegó Arbeloa y más de lo mismo, tratar de lidiar con un abanico de jóvenes millonarios egocéntricos a los que, lo peor que puedes hacer, es otorgarle más poder del que merecen. 24 futbolistas en plantilla son una multitud, o controla el entrenador o controlan ellos, no hay medias tintas. Y el presidente siempre se suele decantar por el futbolista, muchos de ellos sus ‘ojitos derechos’ y, de este modo, la guardería de los niños famosos de Chamartín se ha descontrolado. ¿Qué se busca en el Bernabéu, un entrenador o una niñera que ponga límites a los nenes?

Cierto es que Florentino, como buen empresario, cree que lo que funcionó una vez debe volver a funcionar. Y no ha sido así. Ancelotti y Zidane, los técnicos más exitosos recientemente de la historia del club, eran, como se les ha calificado, buenos gestores de grupos. Digamos que dominaban el vestuario, sabían cómo tener al futbolista motivado pero sin gritar demasiado ni bajo una exigencia enorme. Se podría denominar un pacto que funcionó. La diferencia: en aquellos vestuarios había hombres, ahora prácticamente solo hay niños. Con Ramos, Cristiano, Kroos, el propio Xabi Alonso, Modric, Casemiro, Pepe, etc… bromas había las justas. Como te pasaras de la raya venían los capitanes rápido a solucionar el entuerto. Ahora veteranos como Mendy, Militao, Valverde, Carvajal, etc ya no ejercen como tal, no tienen el mando que tenían aquellos, por el poder otorgado a los que no lo merecen.

Porque se puede entender que haya vestuarios más problemáticos que otros, pero lo de este curso pasará a la historia negra del Real Madrid. De los desencuentros de Alonso con varios jugadores a las risas de Mbappé ayer cuando salía del entrenamiento, con la ventanilla bajada y a plena carcajada. Y todo ello después de irse a París con su novia mientras se encontraba supuestamente de baja, en el duelo ante el Espanyol. No quiso saber nada de estar junto al resto de sus compañeros y, al parecer, el club se lo permite. Realmente, desde que llegó el francés, las cosas no funcionan y cada vez se le va estigmatizando más como un tipo contaminante, que se fue del PSG y ganó la Champions y llegó al Madrid y no gana nada. Como diría Jorge D’Alessandro. «Es francés, no tengo más que decir». Si se confirma que el astro francés es una manzana podrida dentro del vestuario, que coja la misma puerta por la que entró en loor de multitudes hace un par de años.

Sobre todo la risa no viene a cuento cuando acabas de presenciar una escena tan desagradable, en la que una pelea entre Valverde y Tchouameni ha hecho que el primero se golpee con una mesa en la cabeza y acabe en el hospital, cuyo parte médico ha confirmado que se trata de un traumatismo cranoencefálico y deberá estar de 10 a 14 días de reposo en casa. Justo después de uno de los episodios más tristes de la historia del club, el galo se ríe como nunca lo hace. La pelea entre ambos centrocampistas fue el epílogo a una temporada que pasara a la historia como la de los rebeldes nenes incontrolables de la guardería de Chamartín. Se enfrentan a sanciones históricas internas los dos. Y ese no ha sido el único altercado físico entre componentes de la plantilla. Trascendió que hace poco Rudiger, presuntamente, abofeteó a Carreras.

Mbappé volvió a acaparar miradas para mal tras discutir fuertemente con un miembro del cuerpo técnico, que al parecer hacía de árbitro y al delantero no le gustó lo que señalaba. El propio capitán, Carvajal, que tras la lesión no regresó a la titularidad y está seguramente en su última etapa como madridista, ha tenido varios encontronazos con su entrenador y no es el único. Y mientras, Florentino, cambiando de entrenador, como si eso fuera a arreglar problemas. El próximo deberá llegar con un manual de mano dura para que esto no se vuelva a repetir. Eso o poner a la venta a media plantilla, en lo que sería un mensaje claro a sus jugadores.

Vinicius, Bellingham…

Pocos se salvan. Vinicius no se pelea con los compañeros, pero sí con el resto. Con un comportamiento infantil, tiene enfrentamientos con aficionados, rivales, entrenadores y con algún recogepelotas si hace falta. Le dice a un rival sin titubear que «el próximo año estarás en Segunda», algo impropio de un club que tenía cierta elegancia como es el Madrid, hace gestos a la grada, todo lo que se le pase por la cabeza bajo el amparo del club. En definitiva, un gran futbolista pero un tipo inaguantable, por no hablar de ir de abanderado contra el racismo y ejercer como la víctima eterna mientras cobras barbaridades del ‘racista’ fútbol español. Aun así, comparado con Mbappé, por lo menos se siente madridista.

Y Jude Bellingham es la sombra del jugador que deslumbró en su primer año. Mucha personalidad pero poco rendimiento en el césped. Llegó y se hinchó a marcar goles. ¿Qué pasó en las dos temporadas y media después? Pues que llegó en su día con ganas de comerse el mundo, pero luego el acomodo y el no cuidarse físicamente lo suficiente le han convertido en un jugador vulgar, que además no mete un gol. ¿Cómo solucionar esto? Una de dos, o se pone a media plantilla a la venta para que vean que con el Madrid no se juega o traen a un entrenador con mano dura, tipo Mourinho o Klopp, que les pongan los puntos sobre las íes a los nenes de Chamartín.