Cada minuto que pasa vamos conociendo más datos sobre la pésima gestión que se realiza del servicio ferroviario en este país. Hasta ‘ayer’ estábamos orgullosos de nuestros trenes. Un hecho confirmado por el incremento del número de viajeros. Pero esa mala gestión nos ha llevado a ser escépticos, incluso podríamos desconfiar de la seguridad y evitar coger el tren. Porque hemos pasado de ser uno de los países punteros, debido a la importante evolución del transporte por ferrocarril, a que seamos ejemplo de la incompetencia. Las numerosas incidencias e incidentes que los últimos años se han venido dando tiene en el accidente mortal del domingo 18 de enero el resumen de la deplorable administración, llevada a cabo por el gobierno y concretamente, por el titular del Ministerio de transportes, señor Óscar Puente.
El ministro Puente, enganchado a las redes sociales con el fin de insultar a la oposición y a los ciudadanos, haciendo con ello, una clara dejación de sus funciones y que ha tenido en el accidente del 18 de enero sus gravísimas consecuencias. El accidente ferroviario debería ser suficiente, para que el presidente del gobierno presente su dimisión y convoque elecciones. El accidente y sus causas reflejan de manera nítida la incompetencia, la desidia y el desorden de la gestión de este gobierno. El resultado de toda la corrupción en la que está envuelto el ejecutivo socialista tiene el reflejo en este accidente ferroviario. El choque de los trenes tiene una causa que se encuentra más allá de las vías. Está en el corazón de un ejecutivo que está enfermo de incapacidad y contaminado por las mordidas y la corrupción que está arrastrando a este país a la ruina.
El gobierno socialista, apoyado por comunistas y nacionalistas, no puede continuar ni un minuto más al frente de este país. Los ciudadanos deben tomar la palabra y dar su opinión a través de las urnas. Desde que Sánchez llegó el gobierno de España, este país ha dejado de funcionar’ como democrático y hemos ido perdiendo credibilidad fuera de nuestras fronteras. 43 víctimas que pudieron salvar la vida si este ejecutivo hubiera gestionado los recursos públicos como debería. En vez de mejorar las líneas de ferrocarril se empleaban en hacer frente al pago de las prostitutas de Ábalos. Lo que ya nos da una idea clara de hasta que punto este gobierno ha traspasado la línea de la decencia. Se pagaban nóminas a ‘mujeres de la vida’, robando los recursos al mantenimiento de las vías de ferrocarriles con las consecuencias de todos conocidas.
Por último y por enésima vez, he de señalar que la fiscalía, en un país democrático, no está solo para cubrir el expediente y cobrar sus respectivas nóminas. La fiscalía, en un país democrático, no solo se debe dedicar a emplear fuerzas y energías para realizar la defensa de un fiscal general del estado, que fue condenado por revelación de secretos. La fiscalía también está para realizar su trabajo y que no es ni más ni menos que actuar de oficio en lo ocurrido en el accidente ferroviario. La fiscalía debe, que es su trabajo, dar la cara por las 43 víctimas, para esclarecer lo ocurrido. Deben trabajar para conocer lo que ocurrió y que origino la muerte de 43 personas. La fiscalía tiene que ganarse su sueldo trabajando, y su trabajo no seré yo el que les diga cómo lo deben llevar a cabo porque se supone que saben realizarlo. Las víctimas se merecen un respeto, que empieza porque la fiscalía haga su trabajo.


