La vicepresidenta del gobierno y ministra de trabajo, Yolanda Díaz, ha manifestado que no se va a postular para las próximas elecciones. Se ha retirado de la carrera política para formar parte de las candidaturas de su formación política SUMAR. Los motivos que ha expuesto no parecen ser muy creíbles, sobre todo, cuando uno de ellos está vinculado con la familia. Es de todos conocido que su labor como ministra no ha sido satisfactoria, habida cuenta de los resultados obtenidos al frente del ministerio. El recorte del horario laboral ha sido uno de los mayores fracasos de su gestión además de haber generado un clima enrarecido entre los sindicatos y la patronal. Pero la principal causa de su retirada de la carrera política ha sido su situación en el seno de la izquierda. Pedro Sánchez ha dejado de confiar en ella.
Era una renuncia que se veía venir. Los aplausos recibidos, tras una intervención mitinera en el Congreso de los Diputados, incluso levantándose de su escaño los representantes de los partidos de izquierdas, era ya una señal clara de que no continuaría su carrera política. Muy al contrario, esta retirada de la señora Díaz es forzada. Antes de ser excluida por sus compañeros ha tomado la decisión de anticiparse a esa destitución. Desde que la ministra creara la formación SUMAR había nacido con una clara fecha de caducidad. Los últimos resultados electorales lo van confirmando incluso en su tierra natal, la formación que lidera tiene representación casi testimonial en el parlamento gallego. Además, en Extremadura decidió no presentar candidaturas a la junta extremeña y. en Aragón, en coalición con IU, el resultado fue un fracaso. Sólo obtuvo un representante.
El partido político se había creado partiendo de intereses de la Moncloa. Fue apadrinado desde la presidencia del gobierno. Sánchez fue el impulsor de la formación en la sombra. SUMAR había sido creada para desplazar a PODEMOS con el fin de facilitar la gobernabilidad al PSOE. El partido de Pablo Iglesias estaba resultando algo incómodo para el PSOE debido a que públicamente se estaba exponiendo sus diferencias. Los dos líderes de PODEMOS, Irene Montero y Pablo Iglesias, estaban interpretando un papel al margen de lo establecido. Algo que molestaba al presidente del gobierno. La prueba de ello es que en un segundo mandato ningún representante de PODEMOS formó parte del gobierno. Confirmaba que aquella creación había sido un acierto. PODEMOS fue expulsado del ejecutivo. Pero los resultados con PODEMOS en el gobierno no están siendo los esperados.
Y de ahí que a Sánchez, el padrino a la sombra de PODEMOS, esto ya no le rentaba. Por tanto, ha formado parte de los que han empujado a Díaz a presentar su renuncia. La Ministra de trabajo y, tal vez, su formación política han llegado a su meta. Ya no sirven. Yolanda Díaz ha resultado satisfactoria hasta que le ha servido. Se iba a convertir en una rémora para Sánchez y para la izquierda. La renuncia de Díaz es el guion que forma parte del manual de resistencia de Sánchez y por tanto había que apartarla. Sánchez no perdona, es un “killer político”. Se ha desecho de Ábalos, Cerdán, Koldo y, ¿quién duda que no lo hará de su esposa y su hermano si hace falta? Su familia tal vez sea el siguiente objetivo para poder continuar en el poder. Pero por ahora su víctima ha sido Yolanda Díaz. Una ministra que a pesar de haber renunciado a continuar en su carrera política se mantiene pegada al ministerio. Es una persona a la que no se la conoce ningún empleo mas allá de sindicalismo y la política. La moqueta y los privilegios que vienen incorporado a su ministerio son muy difíciles de abandonar.
Además, ser ministra le da acceso a poder vivir en un piso oficial de más de 200 metros cuadrados de manera gratuita. Díaz agotará hasta el último minuto de poder al frente del ministerio porque la calidad de vida de la que disfruta es muy difícil que la vaya a disfrutar en un futuro cercano. Me atrevería a decir que ya no la disfrutará en el resto de su vida. Pero no se piense que se irá con una mano por delante y otra por detrás. Como he señalado, sus nóminas han sido pagadas tanto por ocupar un lugar en la política como en el mundo sindical, pero se especula que continuará al calor de las cuentas del estado. Se está rumoreando que su próximo destino es el Consejo de Estado. Estaremos atentos.


