Torrente sigue siendo presidente en HD

La película es una sátira entretenida donde los cameos son el principal foco de atención y donde la corrupción política y el encaje del protagonista en los tiempos actuales forman el hilo conductor

Lo primero que me sorprendió al llegar a la sala para ver la nueva de Torrente a las 5 de la tarde fue lo vacía que estaba teniendo en cuenta que el primer día recaudó la friolera de 2,4 millones de euros. Y eso que el mal día invitaba a meterse en una sala. «La sesión de las 20.00 y las 22.00 estará más llena«, me comentó un vecino de butaca que escuchaba la conversación y al que también le había sorprendido. El que no sorprende es Torrente, en su actitud habitual pero llevado a los tiempos modernos. Un encaje difícil para un un arquetipo que encajaba sin forzar en la década de los 90 pero que en los tiempos de la moral y la corrección política ya se percibe difícil su rol.

Un tipo como él solo podía encajar en el trasnochado mundo de la política y así lo entendió Santiago Segura. Un discurso tan desnortado como el suyo tenía futuro en un mundo político de lemas y esclavos en el que faltan personas auténticas y verdades. Y si hay algo que dice Torrente es la verdad a la cara con su propia autenticidad. Un partido que representa a VOX le capta para ser una de las «piezas» fundamentales en la nueva campaña. Y, sorprendentemente, las soflamas del expolicía gustan, hasta el punto de que el propio partido empieza a percibir que su carisma traspasa el partido y se lo quieren cargar. También se lo quiere cargar Bertín Osborne, en su papel de Pedro Sánchez. Especial mención también a Florentino Fernández haciendo de Patxi López por su parecido físico.

Atrás quedó el Torrente obeso que llevaba una pistola en la guantera. Es el Torrente del año 2026, de máxima resolución en HD, de su única posible integración en un campo como el de la política actual, pero con sus viejos discursos, su ropa sucia, su ordinariez y sus viejos amigos. Los actores forman una amalgama entre los antiguos: Cuco, Amparito, Barragán, Rafi, Jesusín, Antoñito o el villano Spinelli, que aún tiene cuentas pendientes por aquel mono al que mató el protagonista, con caras nuevas como la de Santi (Willy Bárcenas), David Suárez, Vito Quiles o el mítico ‘Pequeño Nicolás’. Si falta alguna cara conocida, creo que es la de algún youtuber famoso tipo Ibai o Auronplay.

Alec Baldwin haciendo de Trump

Realmente, la película, más allá de que la trama no tiene gran peso, se observa con la curiosidad de quién será el siguiente famoso que hará un cameo. Y el último sorprende, por la gran importancia que tuvo en Hollywood en su momento álgido. Además, se hacen representaciones de Milei (Carlos Latre) y Trump (Alec Baldwin), ambos grandes valedores, por algún motivo, de Torrente. De este modo, se pasa un rato entretenido e incluso se hace corta la película. No es que sea una obra magna del séptimo arte pero había curiosidad por ver cómo hacía Santiago Segura esa transición entre aquel Torrente y este en una España que ha cambiado por completo, aunque estirar el chicle más allá de la sexta cinta no creo que sea una buena idea.

El puzzle ha encajado más o menos pero se hace difícil pensar en otro capítulo de esta saga que, por otro lado, acaba con el protagonista como presidente del país, por lo que superar este colofón se hace complicado. La película representa la corrupción política absoluta por ambos bandos y acaba con uno de los dueños del mundo y dueño del 85% de la riqueza mundial, en el cameo más importante de la saga, dándole la opción de ser el nuevo presidente o de ser enterrado en un hoyo. «Aquí no forzamos a nadie», le comenta. Fiel representación de la realidad, en la que unos son títeres y unos pocos mueven los hilos. Entre tanta ficción, también se ofreció un a especie de primado negativo.

EL BUENO: WILLY BÁRCENAS: Sorprendente actuación del cantante de Taburete, que además puso la banda sonora. Si alguien no conociese al cantante, pensaría que es un actor consagrado. No chirría junto a otros actores profesionales. Mejor actuación.

EL FEO: BARRAGÁN Y CAÑITA BRAVA. Míticos actores desde las primeras películas. Ambos son feos sí, pero han envejecido de tal manera que parecen sacados de aquella primera cinta. El tiempo parece no pasar por ellos y Cañita Brava mantiene intacta la memoria porque no se ha olvidado de que el protagonista le debe «6.000 pesetas de whiskey» que aún no le ha abonado.

EL MALO: NEUS ASENSI: No encaja en la película y se nota que Segura debía incrustarla como fuera. Llega para salvar a Torrente y sus amigos y se carga a varios agentes especiales, cual francotiradora, lo cuál no le pega nada. Luego no se le entiende bien al hablar, su papel se hace especialmente largo y de todos los primeros actores es a la que más se le nota el paso de los años con diferencia. Además, hace años dijo estar arrepentida de haber aparecido en las películas de Torrente.