Trump se está equivocando con Groenlandia

Los próximos movimientos en el tablero mundial determinarán el papel que está jugando cada país tras los últimos acontecimientos, que parecen haber tomado un rumbo aceleracionista y los próximos meses, incluso días, serán claves en el orden mundial. EEUU ha dado un golpe sobre la mesa con la detención de Maduro. Sus intereses están en primer lugar y el petróleo es un caramelo demasiado goloso que no van a dejar pasar. A su favor juega que el pueblo venezolano puede verse favorecido por la nueva situación en el país y que fue una operación ‘limpia’ en la que no hubo víctimas. Por eso, EEUU genera amor y odio a partes iguales en este momento. Sin embargo, cualquier tipo de agresión o apropiación de Groenlandia le puede hacer convertirse en el villano de la historia y que su credibilidad quede bajo mínimos.

Porque en Venezuela se dan muchas justificaciones para acometer semejante maniobra militar, que puede variar el rumbo de los acontecimientos. Pero Groenlandia es el ‘David’ enfrente de Goliath. Sus 20.00 habitantes pertenecen a Dinamarca y no se ha hecho ningún referéndum que indique que quiera dejar de serlo. Por tanto, merecen un respeto. Toda intervención estadounidense en tierras danesas será considerada como un ataque injustificado de un país que, en vista de su deterioro últimamente, busca encarecidamente recursos naturales como los que ofrece el país del hielo o los ya sabidos de Venezuela. China domina el mercado mundial y EEUU busca recuperar su hegemonía perdida, a la vez que aumentan sus detractores, que podrían unirse a la tripleta formada por China, Rusia e Irán. Para la UE debería ser una ofensa imperdonable.

Quizás demasiados enemigos para un país que no está en su mejor momento y que dejaría una sensación de que solo se atreve con países extremadamente más débiles en busca de recuperar su prestigio, a costa incluso de expropiar recursos autónomos en su propio beneficio y sin tener en cuenta las voluntades del pueblo en cuestión. Porque mientras China y Rusia hacen y deshacen cada vez más en el marco internacional, EEUU va a por el débil. Y ya se sabe que la mente humana siempre se alía con el más pobre o el más débil, en este caso, con los pobres groenlandeses, que ya han dejado caer que ellos no se van a defender. Ni pueden tampoco. Y si Groenlandia cae en manos de Trump, podría ser una pequeña victoria dentro de una gran derrota a nivel mundial, donde ya tendríamos al nuevo gran villano de la historia, relegando incluso al siempre denostado Putin.

Apelar al sentido común

Además, Trump está actuando como el ‘malote’ del colegio, ya que parece que puede lanzar su órdago: o por las buenas o por los malas. Como con Maduro. Digamos que buscará la diplomacia pero si no funciona, tiene otros principios. Y ya se sabe cuáles son. Tratará de negociar a la baja seguro en un primer momento. Es como si alguien entra en tu casa y te dice: «A partir de ahora gestionaré tu caja fuerte. Podemos hacerlo por las buenas o de otra manera. Espero que recapacites». Sería una violación de toda diplomacia. Como en Venezuela, al afirmar que «nosotros gestionaremos el petróleo, nosotros lo venderemos«. Hay que apelar de alguna manera a la responsabilidad de Trump, que esperemos que no pierda la cabeza de esta manera para convertirse en un nuevo verdugo al que mucha prensa a nivel mundial le está esperando desde hace tiempo.