El Gobierno de Pedro Sánchez propone acabar en 2026 con los cambios estacionales de hora, argumentando que el ahorro energético ya no compensa los efectos negativos en la salud y el bienestar
En la madrugada de este domingo 26 de octubre los relojes en toda España se han retrasado una hora: a las 03:00 fueron las 02:00. Así ha comenzado oficialmente el horario de invierno, con días más cortos y atardeceres más tempranos. Una rutina que, sin embargo, podría estar viviendo sus últimas horas si prospera la propuesta del Ejecutivo de Pedro Sánchez para eliminar definitivamente los cambios de hora estacionales. La medida, defendida por el Gobierno en el marco de la Unión Europea, busca adaptar España a un horario fijo que evite los efectos negativos que cada año se repiten tras el ajuste horario. Según el propio presidente, el cambio de hora “ha perdido su sentido” y su supuesto ahorro energético “ya no compensa el impacto en la salud y el bienestar de las personas”.
Desde 1974, España ha adelantado o atrasado los relojes dos veces al año, una práctica que comenzó tras la crisis del petróleo con el objetivo de ahorrar energía. Pero diversos estudios europeos han demostrado últimamente que el ahorro real es insignificante, mientras que las alteraciones del sueño, la irritabilidad y la fatiga afectan a millones de ciudadanos durante varios días. La Comisión Europea lleva años debatiendo la supresión de esta práctica. En 2018 incluso se aprobó una propuesta para que cada país miembro decidiera si mantener o no el cambio de hora. Sin embargo, la falta de consenso y la pandemia retrasaron su aplicación. Ahora, el Gobierno español ha retomado el tema y ha anunciado su intención de fijar un horario único antes de 2026, probablemente el de verano, por su mayor coincidencia con la luz solar.
Por el momento, el Real Decreto 236/2002 y la orden PCM/186/2022 mantienen en vigor los cambios de hora hasta octubre de 2026. Eso significa que, aunque el deseo político está sobre la mesa, todavía no hay una fecha definitiva para su eliminación. Mientras tanto, esta madrugada se volverán a girar las manecillas del reloj. Tal vez sea por última vez. Si la medida del Gobierno y la coordinación europea avanzan, el cambio de hora de otoño de 2025 podría marcar el fin de una era de más de medio siglo.


