El Vaticano se entrega a la religión islámica

La Biblioteca Apostólica Vaticana ha abierto una sala de oración para que los musulmanes dispongan un espacio tranquilo para el culto diario, mientras se sigue masacrando cristianos en África

Equivocar el término ‘poner la otra mejilla’ como forma de vida. El Vaticano sigue sin defender a los cristianos. Mientras en África siguen destruyendo iglesias y masacrando cristianos a los que nadie ampara en un genocidio que pasa desapercibido, la Iglesia Católica no tiene mejor idea que habilitar espacios en el templo de la cristiandad para la religión islámica. Un suicidio anticipado, aunque ya nada extraña de la iglesia que un día dijo representar a Dios. No han tenido mejor idea que habilitar en La Biblioteca Apostólica Vaticana una sala de oración para que los musulmanes dispongan un espacio tranquilo para el culto diario. No contentos con las miles de mezquitas que asolan Europa de una religión que nada tiene que ver con la occidental, se entregan al Islam en el enésimo ejercicio de buenismo absoluto.

No es que hayan sufrido presiones. Simplemente, todo nace después de que varios visitantes musulmanes solicitaran un espacio para rezar en el centro de la cristiandad mundial. Así, funcionarios de la biblioteca prepararon una sala con una alfombra de oración para satisfacer sus necesidades. Es más, Giacomo Cardinali, viceprefecto de la biblioteca, confirmó la medida y calificó la solicitud de oportuna. En declaraciones al periódico italiano La Repubblica, explicó que la biblioteca presta servicio a investigadores de todo el mundo, y este gesto se alinea con su misión de «apoyar el aprendizaje sin fronteras».

La Biblioteca Vaticana, fundada a mediados del siglo XV y a menudo considerada el corazón intelectual de la Iglesia Católica, alberga una gran variedad de manuscritos y textos de todas las religiones y culturas del mundo. El padre Cardinali afirmó que sus colecciones incluyen «coranes increíblemente antiguos», junto con obras hebreas, etíopes, árabes y chinas. «Somos una biblioteca universal», explicó en una ridícula justificación. Mientras tanto, siguen sin ni siquiera pronunciarse sobre los miles de cristianos perseguidos y asesinados en países musulmanes. Días muy oscuros para la Iglesia Católica, que demuestra que nada ha cambiado con el nuevo Papa, Leon XIV.