Igual que hizo en las elecciones de Castilla y León cuando se fue a los Óscar, ahora está en China, evitando dar la cara tras otro fracaso electoral
Apoyada en una muleta y a más de 15.000 kilómetros de España, la vicepresidenta segunda del Gobierno, Yolanda Díaz, ha vuelto a marcar distancias con la realidad política de Sumar tras el discreto resultado obtenido por el espacio en las elecciones andaluzas. La líder de la formación apenas se dejó ver durante la campaña y, tras conocerse los resultados, su reacción pública fue mínima y calculadamente fría. Como el barco de Sumar se hunde, Díaz va a ir bajando lentamente, una especie de ‘bomba de humo’ política.
La única referencia de Díaz a la cita electoral fue la simple republicación de un mensaje de Sumar en redes sociales felicitando a Adelante Andalucía, la candidatura encabezada por José Ignacio García, que logró superar a Por Andalucía. El mensaje, además, intentaba minimizar la nueva victoria de Juan Manuel Moreno Bonilla asegurando que el PP había perdido la mayoría absoluta “gracias a la movilización progresista”.
Sin agenda pública el domingo electoral y lejos del foco mediático, Yolanda Díaz emprendió un nuevo viaje internacional rumbo a China con un esguince de tobillo a cuestas. Según la agenda oficial de Moncloa, la vicepresidenta participa en la Cumbre Global de Promoción del Comercio y las Inversiones 2026, además de mantener reuniones con representantes del Partido Comunista chino y con dirigentes sindicales del país asiático.
El movimiento no ha pasado desapercibido dentro de la izquierda. Cada vez son más las voces que interpretan esta sucesión de viajes y ausencias como una retirada progresiva y silenciosa de la política nacional. Desde que anunciara que no concurrirá a las elecciones generales de 2027 para centrarse en su vida familiar, Díaz ha reducido notablemente su implicación en las campañas territoriales y en la estrategia orgánica de Sumar.
No es la primera vez que se aleja en un momento clave para su espacio político. Durante las elecciones de Castilla y León ya optó por desplazarse a Estados Unidos para asistir a la gala de los Oscar junto al ministro de Cultura, Ernest Urtasun. Ahora, tras el revés andaluz, vuelve a coincidir una cita internacional con un nuevo desgaste electoral de la coalición.
Frialdad con Sánchez
En paralelo, la relación entre Yolanda Díaz y Pedro Sánchez también atraviesa un evidente enfriamiento. La vicepresidenta llegó a advertir hace meses de que Sumar abandonaría el Gobierno si el presidente se veía implicado en casos de corrupción relacionados con el PSOE. Sin embargo, el endurecimiento verbal nunca se tradujo en decisiones políticas concretas y las líneas rojas marcadas entonces se han ido diluyendo.
La sensación dentro de sectores de la izquierda es que Díaz ha optado por una salida gradual de la primera línea política tras el enésimo batacazo, esta vez en Andalucía. El grupo Sumar estaba enrolado dentro del grupo Por Andalucía, que solo rescató tres escaños, un fracaso evidente, paralelo al de Podemos, que no se sabe ni en qué formación andaluza estaba enrolado. Parece que la gallega no quiere hacer suyo el fracaso político de su ‘banda’, mientras compadrea con dirigentes comunistas chinos.


