OPINIÓN | 15 años sin asesinatos. Por Fernando Cuesta

Hace ya 15 años desde que ETA dejó de matar. Pero ETA continúa entre nosotros. Un dato claro: La imposición del euskera es un precio que entre otras pretensiones se paga a ETA. Es decir, la imposición del esukera en colegios e ikastolas públicas y concertadas es una imposición. A lo que debo añadir que los euskaltegis están tutelados por personas cercanas a la banda. Unos euskalteguis que recuadan unos abultados recursos que se emplean para pagar nóminas de personal vinculado a ETA. Además, estos días se han detenido a dos individuos y se ha descubierto que ha derivado en descubrir varios zulos donde se guardaban algunas armas.

BILDU heredera o testaferro de Herri Batasuna es la representación de la banda asesina en las instituciones. Una formación que lleva en su corazón a representantes como la parlamentaria Merche Aizpurúa que señalaba en el periódico EGIN a objetivos para que ETA liquidara.

Todos ellos son hechos que deben avergonzar y de hecho nos avergüenzan a todos, como es el caso también de Rodríguez Zapatero con las joyas. Gentes que apostaron por blanquear a una banda de criminales que llevan a sus espaldas casi un millar de asesinatos.

Para mayor vergüenza de muchos de los políticos, tienen como interlocutor político a un personaje que participó en varios secuestros y se sospecha que tuvo que ver con asesinatos. Su nombre todos conocen, Arnaldo Otegi. Un personaje condenado por pertenencia a ETA y que se pasea por las calles con la cabeza alta y orgulloso de su siniestro pasado.

El socialismo que gobierna no estaría gobernando si hubiera sido respetuoso con las víctimas del terrorismo y no hubiera pactado y aceptado los votos de BILDU. Votos manchados de sangre que, al aceptarlos, rompen el consenso social de rechazo a ETA. El solo sentarse al lado de los representantes de ETA-BILDU es un grado alto de humillación a la sociedad. Solo se sientan al lado de esta gentuza quienes no se respetan a sí mismo y quienes no respetan a los asesinados por ETA. En un símil, se trata de blanquear a un violador.

Libertad para la indecencia

Vivimos en un tiempo donde los tradicionales valores han pasado a mejor vida. Hemos desterrado de nuestra sociedad la vergüenza y hemos tirado los muros que nos separaban de lo miserable, de la indecencia y de la solidaridad. ETA sigue entre nosotros. ETA y sus principios se han colado entre nosotros gracias a una izquierda que ha adoptado la miseria moral como valor esencial de su ideología.

Debemos revelarnos contra la contaminación de esos valores tradicionales que forjaban la decencia, el respeto y la condena del mal. A día de hoy estamos rodeados de ese mal que siempre ha llevado en la mochila a ETA y sus asesinos. Esta gente no tiene complejos en quitarse la careta, porque creo que nunca la tuvieron salvo para cobardemente, asesinar y secuestrar.

Este aniversario debería servir para valorar y poner sobre la mesa volver a emprender iniciativas para ilegalizar a una organización y sus tentáculos como BILDU. Día tras día demuestra su miserable existencia. Porque BILDU se encuentra en las instituciones gracias a individuos como Zapatero y Cándido Conde Pumpido el juez que dijo que había que mancharse las togas con el barro y que llevó al blanqueamiento, a la legalización de un grupo, como BILDU, que tiene como valor esencial la eliminación de quienes no obedecen sus órdenes.