La historia de España nos señala numerosas fechas que hemos sido testigos de capítulos extraordinarios que han marcado un antes y un después en la trayectoria de este país. Existen días, fechas, que a pesar del transcurso del tiempo, no se olvidan, se retienen en la memoria colectiva. Se hereda de generación en generación para evitar un vacío que pueda derivar en repetir capítulos difíciles, que supusieron dolor y muerte. Una de esas fechas históricas y escritas en la historia, es el 2 de mayo de 1808. Es el día en el que los españoles se levantaron en armas para iniciar la expulsión de un país invasor. España comenzó a vencer, a derrotar al gran emperador francés Napoleón, logrando con mucho esfuerzo, valor y valentía, que solo está reservado a gentes que aman a su país y a sus compatriotas, derrotar al mayor imperio del mundo que en aquel entonces era Francia.
Napoleón, el ejército napoleónico, cosechaba la primera derrota. España y su ejército fueron los que escribieron el primer capítulo del declive del imperio francés. Las calles madrileñas se convirtieron en el escenario del principio de la decadencia de las tropas francesas. Los bravos soldados españoles, entre los que se encontraban Daoíz y Velarde, paso a paso, trabucazo a trabucazo, cañonazo a cañonazo fueron expulsando a los invasores franceses de las tierras españolas. Como coloquialmente se dice, pero en este caso describe la realidad, ya que con sangre sudor y lágrimas España expulsó al invasor francés, marcando un gran hito histórico no solo en nuestra historia, sino que también marcó un antes y un después en el discurrir de la historia mundial.
Esta fecha tan señalada y que supuso un gran prestigio para nuestro país es celebrado como día feriado en la Comunidad de Madrid. Una fiesta que ha derivado en una gran polémica política. El gobierno de la nación ha tratado de ‘reventar’ por el mero hecho de que Ayuso es la oposición. El ejecutivo con el presidente del gobierno a la cabeza, con esa actitud de choque en un día tan señalado para toda España y en especial para todos los madrileños, comete un gran error. Aunque no solo es un error. Es colocar un borrón en la fiesta que para nada debería haberse politizado. Pedro Sánchez y todo su equipo, al mostrar su enemistad hacia la popular Ayuso, se convierte en un político de segunda división.
Son malos tiempos para el gobierno socialista, pero sobre todo para su presidente Sánchez. El juicio que se está celebrando y en el que se encuentran en el banquillo de los acusados uno de sus más directos colaboradores como es J. L. Ábalos, está haciendo mella en la moral del presidente del gobierno. Lo que se está conociendo a través de los acusados sobre la corrupción es razón suficiente para que se preocupe. Lo que nos lleva a deducir que la festividad del 2 de mayo sirve de escudo ante las muy malas noticias que está generando hasta ahora en el juicio en el que el ex ministro de transportes, Ábalos, está acusado de diversos delitos.
Es indecente que Sánchez ponga una sombra en una fiesta que es de todos y en especial de los madrileños. El motivo de la fiesta que se celebra es más que suficiente para sentirnos orgullosos sin ninguna bandera ideológica de por medio. El 2 de mayo es un día que debería servir para aparcar las diferencias políticas y colocar el significado de la citada fecha como símbolo del orgullo de este país.


