La formación abertzale carga contra el Gobierno Vasco tras el desplome de Euskadi mientras defiende un modelo basado en la euskaldunización y anima a la llegada migratoria
EH Bildu ha exigido responsabilidades al Gobierno Vasco tras los pésimos resultados obtenidos por Euskadi en el informe PISA, que sitúan a la comunidad autónoma en una posición especialmente preocupante en competencias básicas. La formación abertzale ha reclamado explicaciones y cambios en las políticas educativas, en una reacción que resulta especialmente llamativa por la responsabilidad política que la propia izquierda abertzale ha tenido durante años en la defensa del modelo educativo vasco.
Euskadi ha obtenido 419 puntos en comprensión lectora, 47 menos que en la anterior edición de PISA y su peor resultado histórico en esta competencia. En matemáticas ha alcanzado 460 puntos y en ciencias 459. El retroceso ha colocado al sistema educativo vasco ante uno de los mayores cuestionamientos de las últimas décadas.
La reacción de EH Bildu plantea así una evidente contradicción política: la formación reclama ahora responsabilidades por el deterioro de la educación vasca mientras ha defendido durante años una determinada concepción del sistema educativo, con el euskera como elemento central de la escolarización y de la política lingüística.
El euskera, una imposición
Uno de los elementos fundamentales para entender el debate es la evolución del modelo lingüístico. El modelo D, con el euskera como lengua vehicular, se ha convertido en la opción mayoritaria en Euskadi, hasta representar aproximadamente ocho de cada diez matriculaciones. El euskera tiene un carácter obligatorio en la educación, más allá de modelo.
EH Bildu ha sido históricamente uno de los principales defensores de la euskaldunización del sistema educativo y de la extensión del euskera como lengua de uso habitual en las aulas. La formación ha defendido reiteradamente que el conocimiento y utilización del euskera debe ocupar una posición central en la educación vasca.

Sin embargo, la consecuencia, que ahora ellos mismos critican, es que la comprensión lectora en castellano es precisamente la competencia en la que Euskadi registra su caída más pronunciada.
La cuestión adquiere todavía mayor relevancia porque el debate lingüístico no se limita al conocimiento del euskera. En una comunidad con dos lenguas oficiales, el sistema debe garantizar que los alumnos alcancen un elevado nivel de comprensión y expresión tanto en euskera como en castellano, además de las competencias necesarias en matemáticas y ciencias, lo cuál es prácticamente inviable, y más cuando un porcentaje alto del alumnado es extranjero y apenas conoce algo de español.
La inmigración cambia las aulas vascas
A la cuestión lingüística se suma otro fenómeno que ha transformado profundamente las aulas: el crecimiento del alumnado de origen inmigrante. La llegada de estudiantes procedentes de otros países plantea un problema adicional para un sistema educativo que pretende desarrollar una escolarización con una fuerte presencia del euskera. Muchos de estos alumnos se incorporan al sistema sin conocer ninguna de las dos lenguas oficiales o con un dominio insuficiente de ellas.
Esto obliga a reforzar los mecanismos de acogida, adaptación lingüística y apoyo educativo, especialmente en aquellos centros que concentran una mayor proporción de alumnado recién llegado.
La inmigración tampoco puede convertirse automáticamente en una explicación de los malos resultados. El alumnado inmigrante no es responsable del desplome de PISA y existen múltiples factores detrás del rendimiento académico. Pero la transformación demográfica sí constituye un desafío que las políticas educativas deben abordar.
La contradicción de EH Bildu
Es precisamente en este punto donde aparece la principal contradicción política de la reacción de EH Bildu. La formación exige responsabilidades por unos resultados que cuestionan el funcionamiento del sistema educativo mientras continúa defendiendo buena parte de los principios sobre los que se ha construido ese modelo. La política siempre por delante del buen hacer y del sentido común.
Durante años, la izquierda abertzale ha situado la normalización del euskera, la construcción de un sistema educativo propio, el fortalecimiento de la identidad lingüística vasca mientras aplauden la llegada indiscriminada de inmigración que no quiere saber de sus bases culturales. Un sinsentido absoluto.
Ahora, después de conocerse los resultados de PISA, EH Bildu denuncia el deterioro del sistema y reclama responsabilidades al Gobierno Vasco. La pregunta que queda abierta es si esa exigencia debe dirigirse únicamente contra quienes ocupan actualmente el Departamento de Educación o si también debería incluir una revisión crítica de las políticas educativas que la propia formación ha defendido durante décadas.


