La comunidad registra algunos de sus peores resultados históricos en ciencias, lectura y matemáticas mientras se señala al modelo educativo y la evolución del alumnado
El sistema educativo vasco vuelve a quedar señalado por los resultados del informe PISA 2025. Euskadi registra un nuevo retroceso en las tres competencias evaluadas por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), con especial gravedad en comprensión lectora y ciencias. Los datos sitúan al País Vasco entre las comunidades con peores resultados de España y confirman una tendencia descendente que ya se había observado en la edición de 2022.
En competencia científica, Euskadi obtiene 459 puntos, frente a los 480 conseguidos en 2022. El País Vasco solo supera a la Comunidad Valenciana, Ceuta y Melilla en la comparación territorial. Además, el 28% del alumnado participante no alcanza el nivel básico de competencia científica establecido por PISA, lo que significa que casi tres de cada diez estudiantes no acreditan las destrezas mínimas evaluadas en esta materia.
La situación es todavía más preocupante en comprensión lectora, la peor valorada entre el alumnado. Euskadi obtiene 419 puntos, frente a los 466 de 2022, y queda en penúltima posición entre las comunidades autónomas, únicamente por delante de Ceuta y Melilla. La puntuación vasca se sitúa también claramente por debajo de la media española, fijada en 451 puntos, así como de las medias de la Unión Europea y la OCDE.
El retroceso se produce también en matemáticas
Las matemáticas constituyen la única competencia en la que Euskadi logra situarse ligeramente por encima de la media española. Los estudiantes vascos obtienen 460 puntos, frente a los 457 de España. Sin embargo, también en esta materia se produce un descenso significativo respecto a 2022 y Euskadi queda por debajo de las medias de la Unión Europea y la OCDE, ambas situadas en 463 puntos.
Los resultados dibujan así un escenario difícil de ignorar: Euskadi pierde posiciones en las tres competencias fundamentales de PISA y se aleja de los registros que obtuvo durante los primeros años de participación en esta evaluación internacional.

La evolución resulta especialmente relevante porque el retroceso no puede atribuirse exclusivamente al impacto inmediato de la pandemia. La prueba de 2025 permite comprobar si la caída registrada en 2022 constituía un fenómeno coyuntural o respondía a problemas más estructurales. Los datos conocidos apuntan a que la pérdida de rendimiento académico continúa.
El debate sobre el modelo lingüístico y el euskera
Los resultados vuelven a poner sobre la mesa el debate sobre el modelo educativo vasco y el peso del euskera en la enseñanza. Euskadi cuenta con un sistema educativo en el que el euskera tiene una presencia central, especialmente en los modelos de inmersión lingüística, lo cuál es un factor clave para explicar por qué la comprensión en castellano ha caído en picado. Cuando se quiere abarcar demasiado, se cuenta con el peligro de acabar sin nada y eso algo parecido a lo que está ocurriendo; si ya conlleva su tiempo aprender un idioma, imagínate dos.
Este es un claro ejemplo de la politización constante en todos los aspectos. Debido a la obligación impuesta hacia el euskera, la calidad de la enseñanza se ha visto muy deteriorada en comparación con décadas atrás, donde el nivel, cuando predominaba el castellano, era infinitamente mejor. En este caso, muchos de los que, incomprensiblemente, han abogado por la obligatoriedad del vasco, han provocado que sus hijos estén dos cursos más atrasados que, por ejemplo, en Inglaterra. Un claro disfrutar lo votado.
La cuestión sí resulta relevante porque PISA evalúa competencias que requieren comprender textos, interpretar información y aplicar conocimientos. Cualquier dificultad lingüística que pueda afectar a la comprensión de las preguntas puede tener consecuencias sobre el rendimiento, especialmente entre estudiantes que no utilizan habitualmente la lengua de la prueba, como es el caso. Inmigrantes españoles y extranjeros que deben aprender un idioma por pura política, porque en la práctica no tiene ningún sentido ni aplicación directa.
La inmigración introduce otro factor en el análisis
Otro de los elementos que debe incorporarse al análisis es la transformación demográfica del alumnado vasco. El incremento de estudiantes de origen migrante ha modificado la composición socioeconómica y lingüística de las aulas, de modo que se ha ralentizado la velocidad y el ritmo de las clases dado que las diferencias culturales afectan al anterior desarrollo de las clases, mucho más exigente y adecuado.
Es normal, cuando en una clase hay alumnos de Sudamérica, ucranianos, africanos, árabes, etc es imposible una homogeneización de la exigencia. Unos apenan conocen el idioma, otros están acostumbrados a ir más lentos, otros tienen comportamientos en clase impropios de una normal desarrollo. Y de este modo, los autóctonos son los que pagan los platos rotos, porque tienen que ver cómo las clases se desarrollan muy lentas dadas las circunstancias comentadas.
Además, alumnos llegados de otras partes del mundo, a pesar de tener la misma edad, no comparten los mismos conocimientos. En definitiva, un ‘batiburrillo’ de culturas, todas juntas, que no funciona ni funcionará nunca y el alumnado español con un retraso absoluto respecto a otros países de Europa. De este modo, gracias a la política básicamente, tanto el idioma como la inmigración descontrolada afectan directamente a nuestro sistema educativo, lo que toda la vida se ha llamado pegarse un tiro en el pie. En el futuro, se pagará las consecuencias de interesados políticos que llevan al país a la ruina de un modo u otro.
Un sistema educativo que pierde posiciones
El problema de fondo es que Euskadi ya no presenta los resultados destacados que obtuvo en anteriores ediciones de PISA, cuando la brillantez educativa era mucho mayor. La caída afecta a las tres áreas fundamentales y se produce después de otro descenso significativo registrado en 2022, una caída que no tiene frenos.
Los 419 puntos en lectura y los 459 en ciencias colocan al País Vasco en una posición especialmente delicada dentro del conjunto de España. En matemáticas, aunque la situación es algo mejor, los resultados tampoco alcanzan las medias europeas y de la OCDE.
Los datos obligan por tanto a abrir un debate sobre cómo se va a solucionar en el sistema educativo vasco. El modelo lingüístico, la evolución demográfica, la inmigración y las propias políticas educativas son elementos que deberán analizarse conjuntamente si es que se quiere poner freno a una decadencia también en la educación o si se quiere mirar para otro lado mientras todo es política barata.


