Los documentos desclasificados revelan que el servicio de inteligencia informó el 29 de julio a la Delegación del Gobierno, la Guardia Civil y Marruecos para entrar «a nado y por la valla«
El Centro Nacional de Inteligencia (CNI) detectó y comunicó el día anterior a la entrada masiva de inmigrantes en Ceuta la existencia de convocatorias organizadas en redes sociales para acceder a la ciudad autónoma por mar y por la valla fronteriza. Los documentos desclasificados por el Gobierno muestran que el servicio de inteligencia realizó hasta tres comunicaciones antes de los acontecimientos del 30 y 31 de julio.
La documentación, publicada por el Ejecutivo, recoge 36 informes, notas informativas e infografías elaborados entre el 3 y el 31 de julio, además de varias conversaciones mantenidas por WhatsApp entre miembros del CNI, la Delegación del Gobierno en Ceuta y la Guardia Civil. El material permite reconstruir las advertencias realizadas durante las horas previas a la entrada masiva.
Uno de los documentos más relevantes corresponde al 29 de julio, cuando un miembro del CNI comunicó por WhatsApp a la Delegación del Gobierno que existía «un llamamiento para asalto por valla y mar» previsto para el día siguiente a las 20:00 horas.
El mensaje advertía además de que la convocatoria aprovechaba la Fiesta del Trono de Marruecos, una circunstancia que podía afectar al dispositivo de seguridad marroquí. El agente del CNI aportó también un dato sobre la dimensión de la movilización: dos grupos en redes sociales reunían aproximadamente 180.000 seguidores.
El CNI trasladó posteriormente información similar a la Guardia Civil, comunicando que existía información sobre un intento de entrada «a nado y salto a la valla» previsto para el día siguiente. La comunicación se produjo después de que el agente intentara contactar con un mando de la Jefatura de Información del instituto armado.
El CNI también avisó directamente a Marruecos
Ese mismo 29 de julio, el servicio de inteligencia español remitió una nota a los servicios secretos marroquíes DGST y DGED. El documento señalaba que se había detectado la planificación de varias convocatorias para llevar a cabo entradas en Ceuta, tanto a nado como a través de la valla.
La advertencia hacía referencia a la actividad desarrollada en redes sociales y a la posibilidad de que los participantes aprovecharan la celebración de la Fiesta del Trono para intentar cruzar la frontera. Se trataba, por tanto, de una información trasladada no solo a organismos españoles, sino también a las autoridades de inteligencia del país desde el que se produjo la entrada.

La madrugada y la mañana del 30 de julio terminaron convirtiendo aquellas convocatorias en una crisis migratoria sin precedentes para Ceuta. Más de 70.000 personas llegaron a intentar atravesar la frontera durante los dos días de la avalancha, según las cifras recogidas en la documentación y las informaciones publicadas tras la desclasificación.
La dimensión del episodio superó ampliamente las previsiones que manejaban las autoridades. Precisamente este es uno de los principales argumentos utilizados posteriormente por el Gobierno: sostiene que conocer la existencia de convocatorias en redes sociales no equivalía a conocer la magnitud, naturaleza o probabilidad real de la entrada masiva.
Moncloa niega que existiera una alerta formal
Pese a la existencia de estas comunicaciones, el Gobierno sostiene que el CNI no emitió una alerta formal sobre la magnitud de lo que finalmente ocurrió. Moncloa argumenta que las comunicaciones no fueron elevadas por los canales jerárquicos correspondientes y que no hubo una llamada formal al Ejecutivo ni una petición de reunión presencial.
Pedro Sánchez ha defendido que la existencia de las campañas en redes sociales ya era conocida por diferentes instituciones y que los avisos no permitían anticipar la escala de la entrada que se produjo posteriormente. El propio CNI ha admitido que no anticipó la magnitud y naturaleza de la crisis.
El delegado del Gobierno en Ceuta, Miguel Ángel Pérez Triano, también ha defendido su actuación. Según su versión, el mensaje recibido por su jefe de gabinete no podía considerarse una alerta, sino parte de una conversación en la que se trasladaba información que ya era conocida por las autoridades.


