Dana Erlich desvincula a Israel de la entrada masiva en Ceuta, pero advierte al Gobierno de las consecuencias de no ser socios en materias de seguridad y defensa
Israel ha lanzado una contundente advertencia al Gobierno español en plena crisis por la entrada masiva de inmigrantes en Ceuta y en un momento de máxima tensión entre Madrid y Jerusalén. La encargada de negocios israelí en España, Dana Erlich, ha desvinculado a su país de cualquier relación con la crisis migratoria, pero inmediatamente después ha puesto sobre la mesa las consecuencias que, a su juicio, puede tener para España el deterioro de la cooperación bilateral en materia de defensa.
«No trabajar con Israel sobre nuestra defensa tiene también un precio sobre los ciudadanos españoles», afirmó Erlich en Madrid. Una declaración que introduce un elemento de presión en las ya deterioradas relaciones entre ambos países y que adquiere especial relevancia por producirse mientras España afronta una crisis de seguridad en Ceuta, una ciudad situada en la frontera exterior de la Unión Europea.
La expresión utilizada por la representante israelí es especialmente significativa. Erlich no se limitó a defender los intereses de Israel o a criticar la política exterior española, sino que vinculó directamente el futuro de la cooperación militar y de seguridad con las consecuencias que pueden recaer sobre los ciudadanos españoles. O con nosotros o contra nosotros, con aires amenazantes además.
El mensaje es claro: alejarse de Israel en materia de defensa puede suponer para España la pérdida o el debilitamiento de determinadas capacidades de seguridad. Israel es una potencia tecnológica y militar con experiencia especialmente relevante en ámbitos como inteligencia, vigilancia, ciberseguridad, drones, protección fronteriza y defensa aérea, pero España puede decir su soberanía en la materia que le plazca.

La advertencia llega además después de que el Gobierno de Pedro Sánchez haya adoptado una posición cada vez más crítica con Israel por la guerra de Gaza y haya impulsado medidas para reducir determinados vínculos con el Estado israelí.
Israel niega estar detrás de la crisis de Ceuta
Erlich quiso dejar claro que Israel no está detrás de la entrada masiva de inmigrantes en Ceuta. La representante israelí rechazó cualquier vínculo de su país con la organización de la avalancha migratoria registrada a finales de julio.
La aclaración es importante porque el Gobierno español ha señalado la existencia de redes vinculadas a Rusia e Israel que habrían contribuido a amplificar la desinformación relacionada con la crisis de Ceuta. Esa acusación se refiere a la difusión y amplificación de contenidos en redes sociales y no demuestra que Israel organizara la entrada de inmigrantes.
La diplomática israelí ha separado ambas cuestiones: niega cualquier implicación en la crisis migratoria y, al mismo tiempo, advierte sobre las consecuencias de romper la cooperación en defensa.
La advertencia llega mientras el CNI queda bajo presión
Las palabras de Erlich coinciden con la polémica abierta por los documentos desclasificados sobre la actuación del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) antes de la entrada masiva en Ceuta.
La documentación revela que el CNI detectó el 29 de julio, un día antes de la avalancha, convocatorias en redes sociales para intentar acceder a Ceuta por mar y mediante la valla fronteriza. La información fue comunicada a distintos organismos españoles y también trasladada a los servicios de inteligencia marroquíes.
Mientras el Gobierno sostiene que aquellas comunicaciones no constituyeron una alerta formal, la oposición reclama explicaciones sobre por qué la información disponible no permitió anticipar la dimensión de la crisis.
En este contexto, la declaración israelí añade una nueva dimensión al debate sobre la seguridad de Ceuta y la cooperación internacional en materia de defensa.
Una relación estratégica deteriorada
Israel mantiene que España puede tomar las decisiones políticas que considere oportunas, pero Erlich ha dejado entrever que esas decisiones tienen consecuencias en ámbitos que afectan directamente a la seguridad nacional.
Israel no tiene capacidad para determinar por sí mismo la seguridad de las ciudades autónomas, ni España depende exclusivamente de Jerusalén para su defensa. Sin embargo, la cooperación tecnológica y de inteligencia con Israel forma parte del abanico de capacidades con las que cuenta España.
La cuestión adquiere mayor relevancia porque Ceuta y Melilla constituyen las únicas fronteras terrestres de la Unión Europea con África y España afronta en ellas desafíos relacionados con inmigración irregular, vigilancia fronteriza, terrorismo, crimen organizado y seguridad marítima.


