El rey de Marruecos, Mohamed VI, ha reaparecido públicamente en Rabat con motivo del 28º aniversario del fallecimiento de su padre, el rey Hasan II. El monarca presidió el lunes una velada religiosa en el Mausoleo Mohamed V, acompañado por el príncipe heredero Mulay Hasán, el príncipe Mulay Rachid y el príncipe Mulay Ahmed. El acto incluyó la recitación de versículos del Corán y cánticos religiosos, además de una visita a la tumba de Hasan II.
Las imágenes de la ceremonia han vuelto a poner el foco en el estado físico del monarca, que aparece con dificultades para desplazarse y con una movilidad reducida. La limitada presencia pública de Mohamed VI se ha convertido en uno de los rasgos de su etapa más reciente al frente de Marruecos. Un análisis publicado este mes señala que el rey se ha mantenido cada vez más alejado de la actividad pública, después de diversos problemas físicos y periodos prolongados de ausencia.
La actividad oficial de Mohamed VI durante 2026 ha sido reducida. La relación de actividades difundida por el Ministerio de Asuntos Islámicos recoge algunas de sus principales apariciones, entre ellas el discurso con motivo del aniversario de su entronización, la ceremonia de lealtad celebrada en agosto y distintos actos religiosos.
La cuestión de su estado físico ha adquirido especial relevancia después de que, durante su discurso del pasado 30 de julio, el monarca fuera descrito como aparentemente cansado y con una voz débil, mientras que el príncipe heredero tuvo que ayudarle a incorporarse al finalizar el acto.
La reaparición de Mohamed VI se produce además en un momento relevante para Marruecos, a las puertas de las elecciones legislativas del 23 de septiembre. Pese a su menor exposición pública, el rey conserva un papel central en el sistema político marroquí y mantiene competencias decisivas en ámbitos como la defensa, la seguridad, la diplomacia y los asuntos religiosos.
La aparición de Mohamed VI coincide además con un periodo especialmente sensible en las relaciones entre España y Marruecos después de la entrada masiva de inmigrantes en Ceuta del pasado 30 y 31 de julio. Miles de personas accedieron entonces a la ciudad autónoma, provocando una crisis migratoria que obligó a desplegar un amplio dispositivo policial y de acogida.


