El nuevo obispo auxiliar de Washington, Robert Boxie III, ha quedado en el centro de una polémica por anteriores aportaciones económicas a ActBlue y a la campaña de la demócrata Amanda Edwards, una candidata que mantiene posiciones favorables al aborto y a determinadas políticas relacionadas con la identidad de género. Una investigación del Lepanto Institute, elaborada a partir de los registros públicos de la Comisión Electoral Federal estadounidense, documenta varias de estas aportaciones.
Según los registros electorales citados por el instituto, Boxie realizó dos donaciones a ActBlue, de 100 dólares en 2019 y 50 dólares en 2020. ActBlue es una plataforma de recaudación utilizada por candidatos y organizaciones del Partido Demócrata. Posteriormente, el 24 de septiembre de 2025, Boxie aportó 250 dólares a la campaña de Amanda Edwards, entonces candidata demócrata al Congreso por Texas.
La elección de Edwards como destinataria de la donación es uno de los elementos que Lepanto Institute utiliza para cuestionar al nuevo obispo. La candidata ha recibido el respaldo de EMILY’s List, organización estadounidense que apoya a candidatas favorables al derecho al aborto, y en su programa electoral defiende medidas destinadas a proteger el acceso al aborto a nivel federal.
Edwards también ha expresado públicamente su apoyo a políticas relacionadas con los derechos de las personas transgénero. En un debate celebrado en enero de 2026, la candidata habló de su participación en iniciativas contra la discriminación de las personas trans. El instituto dirigido por Michael Hichborn considera especialmente relevante este historial político a la hora de valorar la decisión de Boxie de contribuir económicamente a su campaña.
La relación entre ambos añade otro elemento al caso. Boxie y Edwards estudiaron Derecho en Harvard y se graduaron en 2007. Posteriormente, los dos trabajaron como abogados en el bufete Vinson & Elkins: Boxie entre 2008 y 2010 y Edwards entre 2008 y 2012. Lepanto sostiene además que ambos continúan conectados en redes sociales.
Boxie acusa de racismo a la Iglesia
Las donaciones han adquirido mayor relevancia después de las declaraciones realizadas por Boxie el pasado 10 de septiembre en el programa Vatican Access. Preguntado por la escasa presencia de obispos negros en Estados Unidos, el prelado respondió que la explicación corta era el “racismo” y relató diferentes experiencias personales relacionadas con la cuestión racial dentro de la Iglesia.
Boxie defendió asimismo la necesidad de que los católicos puedan hablar abiertamente de política y de las políticas gubernamentales que consideran contrarias a la fe. Sus palabras han sido recuperadas ahora por Lepanto Institute para plantear una cuestión de coherencia entre el discurso público del nuevo obispo y sus propias actuaciones políticas anteriores.
El instituto también cuestiona algunas afirmaciones realizadas por Boxie sobre la presencia de obispos afroamericanos en Estados Unidos. Según los datos históricos recopilados por Lepanto, James Augustine Healy fue el primer obispo afroamericano del país, al ser consagrado en Portland en 1875, mientras que Boxie sería el vigésimo noveno obispo afroamericano nombrado en Estados Unidos.
Una polémica que llega tras su nombramiento episcopal
El caso adquiere especial relevancia porque Robert Boxie acaba de ser nombrado obispo auxiliar de la Archidiócesis de Washington por el papa León XIV. Su trayectoria anterior incluye su trabajo como sacerdote y abogado, además de su actividad dentro de la archidiócesis estadounidense.
Las cantidades donadas a ActBlue y a la campaña de Edwards no son elevadas, pero el debate se centra en el destino de las aportaciones y en las posiciones políticas de las personas y organizaciones beneficiarias. Lepanto Institute sostiene que existe una contradicción entre esas contribuciones y las enseñanzas de la Iglesia católica sobre el aborto, la familia y otras cuestiones morales.
Los registros electorales permiten acreditar las donaciones, pero no permiten determinar por sí solos cuáles fueron las motivaciones personales de Boxie. Tampoco las aportaciones demuestran por sí mismas que el obispo rechace la doctrina católica. Hasta el momento, la polémica se centra fundamentalmente en la cuestión de la coherencia entre sus actuaciones políticas anteriores, sus declaraciones públicas y las responsabilidades que acaba de asumir como miembro del episcopado estadounidense.


