María del Carmen Abascal ha fallecido este miércoles a los 87 años en el Hospital Gregorio Marañón de Madrid, donde permanecía ingresada desde el día de su desahucio
Maricarmen fue desalojada el 23 de septiembre de la vivienda del distrito madrileño de Retiro en la que había vivido durante alrededor de siete décadas. Aquel día, cientos de personas se concentraron ante el inmueble para intentar impedir el lanzamiento. Finalmente, la anciana tuvo que abandonar su casa en camilla y fue trasladada en ambulancia al Hospital Gregorio Marañón, donde permaneció ingresada desde entonces.
El desahucio se convirtió rápidamente en un símbolo de la crisis habitacional. Durante los días posteriores se sucedieron las movilizaciones y el caso de Maricarmen pasó a ocupar un lugar central en las protestas contra los desahucios y el encarecimiento de la vivienda. El movimiento llegó hasta la Puerta del Sol, donde cientos de personas comenzaron una acampada después de una manifestación convocada bajo el lema «Ni una Mari Carmen más».
La situación dio además un giro político. El Gobierno impulsó los llamados decretos de vivienda o «decretos Maricarmen», con medidas destinadas, entre otras cuestiones, a reforzar la protección de los inquilinos vulnerables frente a los desahucios y ampliar determinadas prórrogas de los contratos de alquiler. Las primeras iniciativas fueron rechazadas en el Congreso, mientras que el Ejecutivo decidió volver a aprobar nuevos decretos de vivienda para intentar sacarlos adelante a través de la Diputación Permanente.
Mientras la movilización crecía, también se intentaba encontrar una solución para la propia Maricarmen. Después de varios días de negociaciones entre sus representantes, la propiedad y las administraciones, se alcanzó un acuerdo para que pudiera regresar a su vivienda una vez recibiera el alta hospitalaria. El pacto contemplaba un nuevo contrato de ocho años y una renta de aproximadamente 500 euros mensuales, equivalente a alrededor del 30% de sus ingresos.
Sin embargo, Maricarmen nunca llegó a regresar a su casa. Este miércoles, 7 de octubre, el Sindicato de Inquilinas comunicó su fallecimiento en el hospital, después de permanecer ingresada durante quince días. La organización señaló que el acuerdo alcanzado para permitir su regreso había llegado demasiado tarde, aunque no se ha hecho pública una causa concreta de su fallecimiento.
Su muerte se produce precisamente cuando la crisis de la vivienda vuelve a estar en el centro de la actualidad política. El Gobierno ha aprobado nuevos decretos destinados a proteger a determinados inquilinos vulnerables y prolongar la duración de algunos contratos, mientras los colectivos que mantienen la acampada de la Puerta del Sol reclaman nuevas medidas. En paralelo, continúan las movilizaciones y las demandas para modificar la legislación sobre alquileres y desahucios.
El Sindicato de Inquilinas ha despedido a Maricarmen reivindicando su lucha y asegurando que continuará defendiendo el derecho a la vivienda. Su caso, que comenzó como un conflicto particular por la vivienda de una mujer de 87 años, terminó convirtiéndose en uno de los principales símbolos de las movilizaciones sociales surgidas en España durante las últimas semanas.
Maricarmen se marcha sin haber podido cumplir el acuerdo que le permitía regresar al piso en el que había vivido durante gran parte de su vida. Su fallecimiento añade ahora un nuevo capítulo a una crisis de vivienda que, en apenas dos semanas, ha pasado de las puertas de una vivienda del barrio de Retiro a las calles, las plazas y el debate político nacional.


