Más de seis millones de personas celebrarán esta noche Halloween, una fiesta que ya supera en impacto económico a la Nochevieja
España afronta este sábado una noche de Halloween marcada por la preocupación por posibles altercados, saqueos y actos vandálicos. Lo que para millones de personas será una noche de disfraces, fiestas y ocio nocturno se ha convertido también en un importante desafío para las fuerzas de seguridad, especialmente en ciudades como Barcelona, Madrid, Valencia y Bilbao.
Más de seis millones de personas celebrarán Halloween en España, una festividad que ha experimentado un crecimiento extraordinario durante los últimos años y que ya supera en impacto económico a la Nochevieja. Las fiestas, los locales de ocio, los disfraces y las celebraciones multitudinarias han convertido el 31 de octubre en una de las grandes citas del calendario comercial y de entretenimiento. Sin embargo, este año la celebración llega acompañada de un escenario de especial tensión.
El principal motivo de preocupación son los llamamientos difundidos en redes sociales por el movimiento Blocus, que ha promovido convocatorias coincidiendo con Halloween y ha difundido mensajes que animaban a cometer sabotajes, robos y destrozos en establecimientos comerciales. La Policía Nacional ha realizado varias detenciones en diferentes puntos del país para frenar estas iniciativas.
Comercios blindados y dispositivos policiales especiales
La preocupación se ha trasladado directamente a las calles. Numerosos establecimientos de Barcelona, Bilbao, Madrid y Valencia han optado por proteger sus escaparates con paneles de madera y otras medidas preventivas ante el temor a que se repitan los episodios de vandalismo y saqueos registrados en anteriores movilizaciones.
En Barcelona permanece especialmente presente lo ocurrido el pasado 24 de octubre, cuando los disturbios terminaron con más de un centenar de detenidos, agentes heridos y numerosos establecimientos afectados. Las autoridades temen que algunos grupos aprovechen las concentraciones y las aglomeraciones propias de Halloween para provocar nuevos incidentes.
En Madrid también se han preparado dispositivos especiales, con refuerzos de la Policía Nacional y 1.700 agentes municipales movilizados durante estas fechas. Aunque algunas convocatorias se han desconvocado, los cuerpos policiales mantienen la vigilancia ante la posibilidad de concentraciones espontáneas.
Bilbao y las capitales vascas, también en alerta
El País Vasco tampoco queda al margen de la preocupación. Bilbao, San Sebastián y Vitoria-Gasteiz se han preparado ante los llamamientos difundidos por Blocus, de los cuáles varios ya han sido detenidos, para provocar destrozos y posibles saqueos durante la noche.
En Bilbao, la Policía Nacional detuvo a un joven de 20 años acusado de administrar una cuenta vinculada al movimiento desde la que se convocaba una movilización para este 31 de octubre. Según la investigación, en los canales asociados se señalaban comercios como posibles objetivos y se compartían instrucciones para fabricar artefactos explosivos y cócteles molotov.
Algunos establecimientos de la Gran Vía y el Casco Viejo bilbaíno han protegido sus escaparates con paneles de madera. En San Sebastián también se han adoptado medidas preventivas en comercios del centro, mientras que la Ertzaintza y las policías municipales mantienen dispositivos coordinados.
En Vitoria-Gasteiz, la alcaldesa Maider Etxebarria ha pedido a los ciudadanos que hagan caso omiso de las convocatorias difundidas en redes sociales. Las autoridades vascas han advertido de la posibilidad de que personas ajenas a las concentraciones aprovechen estos encuentros para provocar incidentes.
Una noche de fiesta con la seguridad bajo vigilancia
Las detenciones realizadas durante los últimos días han tratado de desactivar las estructuras de coordinación y los canales utilizados para promover los actos vandálicos. Sin embargo, las fuerzas de seguridad mantienen la vigilancia ante la posibilidad de que aparezcan nuevos grupos o convocatorias durante la noche.
Halloween se ha convertido en un fenómeno económico y social de primer orden en España, con millones de participantes y un impacto comercial que ya supera al de Nochevieja. Pero este 31 de octubre tendrá también otra cara: la de unos comerciantes que protegen sus negocios, unas fuerzas policiales en alerta y unas ciudades pendientes de que la celebración no termine con nuevos episodios de violencia.


