Osakidetza, condenada a pagar 1,2 millones por un error genético en el Hospital de Álava que provocó la muerte de dos hijos

Un juzgado de Vitoria considera que una especialista incurrió en mala praxis al no ampliar las pruebas genéticas de una pareja que perdió a sus dos hijos por la misma enfermedad

Osakidetza ha sido condenada a indemnizar con 1.220.106 euros, más intereses y costas, a una pareja que perdió a sus dos hijos por una enfermedad genética que no fue detectada a tiempo. La sentencia del Juzgado de lo Contencioso-Administrativo de Vitoria-Gasteiz considera que existió mala praxis médica en el asesoramiento genético prestado por una especialista del Hospital Universitario de Álava.

El origen del caso se remonta a 2019, cuando el primer hijo de la pareja falleció con cinco meses y medio. Los padres habían recurrido a técnicas de reproducción asistida y, tras la muerte del bebé, se sometieron a diferentes consultas para conocer las posibilidades de transmitir una enfermedad hereditaria en un futuro embarazo. El primer estudio genético no encontró ninguna alteración patogénica, aunque tampoco descartó una causa genética desconocida.

Antes de intentar tener otro hijo, los progenitores acudieron a una médica genetista del Hospital Universitario de Álava. La especialista revisó el informe del primer bebé y les trasladó que podían volver a ser padres con un riesgo muy bajo de repetir la enfermedad. No consideró necesario ampliar las pruebas genéticas ni realizar nuevos estudios para descartar otras posibles alteraciones.

La pareja tuvo un segundo hijo de forma natural, pero la tragedia volvió a repetirse. El pequeño falleció el 18 de diciembre de 2020, cuando tenía apenas cinco meses y seis días, por la misma enfermedad que había provocado la muerte de su hermano.

El estudio genético que podría haber evitado el segundo fallecimiento

Tras la segunda muerte, los análisis médicos permitieron identificar una mutación del gen NFU1, relacionada con una disfunción mitocondrial. Esta alteración no había sido examinada en el primer informe genético, pero pudo detectarse mediante un estudio de exoma, una prueba mucho más amplia que permite analizar un número elevado de genes.

La sentencia considera que, si se hubiera realizado ese estudio en 2019, la enfermedad habría podido identificarse antes del segundo embarazo. De esta manera, los padres habrían conocido el riesgo genético y habrían podido tomar decisiones reproductivas con toda la información disponible.

La magistrada considera que la especialista debería haber profundizado en los antecedentes médicos del primer bebé y haber solicitado pruebas complementarias. El fallo llega a calificar su actuación de mala praxis, al entender que existían motivos suficientes para ampliar la investigación genética.

Osakidetza recurre la condena de 1,2 millones

La indemnización fijada asciende a 1.220.106 euros, una cantidad que contempla principalmente el daño moral sufrido por los progenitores. La resolución destaca que la pareja hizo todo lo que estaba en su mano para evitar que la enfermedad volviera a afectar a otro hijo y que, pese a ello, terminó perdiendo también al segundo bebé.

Osakidetza ha recurrido la sentencia ante el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco, por lo que la condena todavía no es firme. La Sala de lo Contencioso-Administrativo deberá revisar la valoración de las pruebas y la indemnización establecida por el juzgado de primera instancia.

El caso vuelve a poner el foco en la responsabilidad de la sanidad pública vasca y en la importancia de los estudios genéticos cuando existen antecedentes familiares de enfermedades hereditarias. Mientras se resuelve el recurso, la familia tiene reconocido judicialmente el derecho a recibir la indemnización, aunque todavía no puede ejecutar definitivamente el fallo.