La intervención puso fin a 38 noches de protesta por el derecho a la vivienda, mientras los acampados denuncian golpes y uso de gas pimienta
Lo que mal empieza mal acaba. La Policía Nacional y la Policía Municipal de Madrid han desalojado durante la madrugada de este martes la acampada de la Puerta del Sol, donde permanecían 334 personas después de más de un mes de protestas por el problema de la vivienda. La operación comenzó alrededor de las 3:00 horas y se saldó, según las fuentes policiales, con dos personas detenidas por desobediencia y resistencia a la autoridad.
El despliegue puso fin a la conocida como Acampada 26S, que había convertido el kilómetro cero de España en un campamento de protesta desde el pasado 26 de septiembre. La intervención movilizó a 220 agentes de la Policía Nacional y 180 de la Policía Municipal, además de bomberos y servicios sociales.
Durante las primeras horas de la mañana, los servicios de limpieza del Ayuntamiento comenzaron a retirar las tiendas de campaña, toldos y demás materiales que ocupaban la plaza. Los accesos peatonales permanecieron cortados mientras se desarrollaban las labores de desmontaje y limpieza.
Los acampados denuncian violencia y uso de gas pimienta
La intervención policial ha provocado denuncias por parte de los participantes en la protesta. Los representantes de la acampada aseguran que los agentes irrumpieron cuando muchos de ellos estaban durmiendo y que se produjeron golpes y utilización de gas pimienta durante el desalojo.
El portavoz del movimiento, Juan Luis Sánchez, denunció públicamente que algunos participantes no pudieron recoger sus pertenencias y aseguró haber sufrido los efectos del gas pimienta. La organización también ha difundido vídeos de la intervención y ha anunciado que recopilará imágenes y testimonios para estudiar posibles acciones legales.
Por su parte, la Delegación del Gobierno en Madrid sostiene que el desalojo se desarrolló sin violencia ni alteraciones importantes del orden público. La institución defiende que la actuación fue una medida de último recurso, adoptada después de varias semanas de conversaciones y requerimientos para poner fin a la ocupación de la plaza.
La Delegación del Gobierno justifica el desalojo
La Delegación explica que la protesta había perdido progresivamente su finalidad reivindicativa inicial. Según su versión, las principales organizaciones participantes habían abandonado la acampada y buena parte de las personas que permanecían en ella eran personas sin hogar y colectivos vulnerables.
El organismo también señala que se habían producido incidentes y presuntos hechos delictivos en el interior y en el entorno de la acampada, una circunstancia que, a su juicio, suponía un riesgo para las personas y los bienes.
La institución asegura que había comunicado previamente a los organizadores la necesidad de levantar el campamento. El 26 de octubre se remitió un primer requerimiento y el 29 de octubre se insistió en la necesidad de desmantelarlo. Además, el 30 de octubre, los interlocutores de la protesta comunicaron la disolución de las comisiones organizativas y el final de la reivindicación inicial.
Sin embargo, un grupo de participantes decidió permanecer en la plaza, lo que finalmente desembocó en la intervención policial de esta madrugada.
Una protesta que comenzó tras el caso de Maricarmen
La acampada comenzó el 26 de septiembre, después del desahucio de Maricarmen Abascal, una mujer de 87 años que llevaba siete décadas viviendo de alquiler en el mismo domicilio y que falleció posteriormente en el Hospital Gregorio Marañón, el 7 de octubre.
Su caso provocó una fuerte movilización de colectivos sociales y organizaciones vinculadas al derecho a la vivienda. La Puerta del Sol se convirtió durante 38 noches en el principal escenario de una protesta que reunió cientos de tiendas de campaña, zonas de avituallamiento, mesas informativas y espacios de organización.
El Sindicato de Inquilinas ha condenado el desalojo y considera que retirar el campamento no resolverá el problema habitacional. La organización trabaja ahora en trasladar la movilización a los barrios y centros de trabajo, con vistas a la huelga general convocada para el próximo 11 de noviembre.
Con el desalojo de esta madrugada, la Puerta del Sol recupera progresivamente su actividad habitual, aunque el conflicto por la vivienda y las denuncias sobre la intervención policial mantienen abierto el enfrentamiento entre los colectivos movilizados y las autoridades. Ahora los servicios de limpieza se afanan en dejar la céntrica plaza como estaba antes de esta iniciativa.


