Burgos, la gran capital de la España vaciada: casi seis de cada diez habitantes viven en solo el 1% del territorio

Burgos se ha convertido en el mejor ejemplo de la denominada España vaciada. Un estudio elaborado por la Fundación BBVA y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE) concluye que es la provincia española donde la población está más concentrada en una mínima parte del territorio, mientras el resto presenta una marcada dispersión demográfica.

Según el informe ‘La población española en alta resolución’, el 59,1% de los habitantes de Burgos reside en apenas el 1% de los kilómetros cuadrados más poblados de la provincia, el porcentaje más elevado de toda España. Este dato sitúa a Burgos por delante de Asturias (57,2%) y Lugo (52,5%), convirtiéndola en el máximo exponente de la concentración urbana dentro de un territorio ampliamente despoblado.

El estudio identifica a la ciudad de Burgos como el único gran núcleo urbano de la provincia. Allí vive el 48,9% de toda la población provincial, mientras que el resto del territorio mantiene una baja densidad de habitantes repartidos entre pequeñas localidades y áreas rurales.

Los investigadores diferencian tres grandes espacios demográficos. Por un lado, la capital; por otro, las localidades y áreas semidensas, donde reside el 21,1% de la población; y finalmente las áreas rurales, que concentran cerca del 30% de los habitantes, un porcentaje muy superior a la media nacional, situada en el 13%.

Este contraste refleja una de las principales características de Burgos: una ciudad que concentra gran parte de la actividad económica y de la población frente a una extensa red de municipios con escasa densidad demográfica.

El retrato más claro de la España vaciada

Aunque comunidades como Madrid o Barcelona presentan un elevado número de habitantes, estos se distribuyen de forma mucho más homogénea por amplias áreas metropolitanas. En Burgos ocurre justo lo contrario: la mayor parte del territorio permanece muy poco poblado mientras la población se concentra en torno a un único núcleo principal.

El informe también analiza cuántas personas viven en un radio de un kilómetro alrededor del denominado «habitante promedio». En Burgos la cifra alcanza 19.885 personas, por debajo de la media nacional, que asciende a 27.481 habitantes, aunque es una de las más elevadas de Castilla y León, solo superada por Valladolid.

Más juventud y mayor renta en las zonas urbanas

La investigación también pone de manifiesto las diferencias socioeconómicas entre la ciudad y el medio rural. La edad media de los habitantes de Burgos capital es de 45,7 años, mientras que en las zonas rurales asciende hasta 49,8 años, reflejando un mayor envejecimiento fuera del principal núcleo urbano. En el plano económico ocurre algo similar. La renta per cápita en la capital alcanza los 35.323 euros, casi 5.000 euros más que en las áreas rurales, donde se sitúa en 30.975 euros.

El estudio concluye que la distribución de la población española constituye una anomalía respecto a buena parte de Europa debido a factores históricos, económicos, climáticos y geográficos. En ese contexto, Burgos representa uno de los casos más singulares del país: una provincia donde la concentración urbana y la despoblación rural conviven con una intensidad difícil de encontrar en otros territorios españoles.