OPINIÓN: Creían que eran antisistema pero solo eran ridículos monstruos. Por Daniel Harguindey

En los últimos años, se ha producido un fenómeno sociológico que ha podido tener réplicas durante la historia pero realmente ahora se ve percibe con total nitidez. Hay que partir de que el hombre es un animal de costumbres y que es muy fácilmente manipulable, que al fin y al cabo, se podría decir editable. Porque si tenemos en cuenta que si un ser no tiene unos cimientos sólidos, será fácilmente transformado con la repetición incesante. Solo le tienes que repetir dogmas desde dos o tres frentes alternativos. Por ejemplo, familia, escuela y medios. Ahí surgen la formación de creencias y difícilmente cambiables ya (los que votarán a Sánchez aunque les escupa, por ejemplo), de modo que un ser humano puede estar convencido de una cosa y otro de exactamente la contraria.

Y como vivimos en un mundo de contrarios, de polarización, de extremismos y de ideas en las antípodas unas de otras, ¿dónde se coloca el punto medio? ¿en qué parte de las dos está el sentido común? Porque como dice un amigo mío: «No es respetable una cosa y su contraria, solo debe ser respetable una de las dos». Por aquello de esa estupidez de que «todas las personas e ideas son respetables». ¿Un pederasta y sus ideas son respetables? Y en este mundo libertino donde vale todo y no se puede ni establecer una afirmación de algo tan básico como que esto es un hombre o una mujer, empieza el show.

Decía el filósofo comunista Antonio Gramsci una frase que creo que resume mejor estos tiempos que en los que él vivió, falleciendo en el 1937, a pesar de que no tengo nada que ver con sus ideas. «La crisis consiste precisamente en el hecho de que el viejo mundo está muriendo y el nuevo tarda en aparecer; y en este claroscuro, en este limbo, surgen los monstruos«. Qué razón. Bien, hablemos de los monstruos que él mismo potenció, no de los de la política, que también los nombraremos, porque en este tiempo de duda y de caos, surgieron los Sánchez, Ábalos, Koldo, Irene Montero, Yolanda Díaz, Errejón, Monedero, etc, etc, pero no es su momento, porque estos cobran del sistema, nos centraremos en los esclavos modernos, que trabajan para el poder, aún no lo saben ni lo comprenderán nunca y, por tanto, tampoco cobran. Porque estaremos de acuerdo en que una prostituta tendrá que cobrar por su trabajo, éstos no, son esclavos gratuitos.

Antonio Gramsci

Vamos a hablar de todos estos ‘rebeldes’ sin causa, de los que juegan a hacer la revolución en casa de mamá después de la siesta, y, en definitiva, de los que pensando que son insurgentes y ‘malotes’, le hacen el juego al sistema. Partamos de la premisa básica de que el marxismo cultural, tan del gusto de Gramsci, lleva calando en nuestra sociedad europea desde hace un siglo por lo menos. Desde la lucha de clases que se transformó en la lucha de todos contra todos, divididos en multitud de frentes hasta el feminismo, el LGTBI, el odio a la raza blanca, el mestizaje, el animalismo, igualitarismo, etc. Porque el sistema actual está encantado en que tu hija adolescente ahora se llame Ramón, no te confundas, con esto se les escapa una sonrisa a los malos. El problema no son ellos, sino el padre al que han lavado el cerebro previamente.

Porque el sistema tiene su propio plan: crear una sociedad de borregos divididos entre sí, fieles a la sexualidad, a la diversión rápida, a las pantallas, al ateísmo, a la estupidez y a la hipocresía. Además, cada vez serán más tontos porque el cerebro estará desentrenado ya que ya piensa la Inteligencia Artificial por ellos. Y en medio de esta jungla de relativismo moral, falta de fe y sodomía en un click, algunos están tan desnortados que se perderían encima de una colchoneta dentro de una piscina. En una piscina de Galapagar por ejemplo, a donde los que odiaban la casta y el capitalismo, «nunca» iban a ir. Porque también es muy marxista lo de tener unos principios, pero también otros; claro, como todo es relativismo.

Ecologistas

Un grupúsculo de estos son los ecologistas, esos individuos que dicen que hay un cambio climático irreversible porque haya habido una mínima variación de temperatura. Venimos de una Edad de Hielo, anunciaron que venía otra en los años 60 en todos los medios del ‘sistema’ en Estados Unidos. Luego añadieron también que la capa de ozono estaba en peligro, que el mar iba a comerse la costa, que el diésel era horrible… Resulta que todo sigue igual, mientras que no quieren reconocer que la gran parte de la polución del planeta viene de Asia. Por algún motivo, los europeos más esclavos no quieren ver que son ellos los que menos contaminan, pero bueno, uno de los logros de la élite es una variante del Síndrome de Estocolmo, en la que odias todo lo tuyo en favor de lo extraño. Eso ni ellos mismos pensaron que lo conseguirían. Son muy buenos en lo suyo.

Las élites lo anuncian, los medios hacen de mensajero y llega al ser humano, sí ese ser carne de manipulación. De este modo, el mensaje inicial se traduce después en personas corriendo detrás de camiones de pollos para salvarles la vida, feministas diciendo que el «gallo viola a la gallina» e interponiéndose en el propio proceder de la naturaleza. Pero en sus locuras mentales, ellos siempre saben más que la naturaleza y, sin ningún argumento sólido, defenderán lo primero que les cause una cierta emoción en colectividades que se retroalimentan entre sí. Por eso, el sentimentalismo excesivo es una carga pesada en ocasiones y la ciencia, una verdad a medias.

No te digo ya de las que piensan que el feminismo es una medida revolucionaria porque combate el patriarcado. Esto ya es espectacular. Aquí combaten contra sus propios castillos en el aire. ¿No verán alguna vez que es el sistema el que reúne siempre todas las medidas posibles para la abolición de la familia, la natalidad, el matrimonio, etc, y es el mismo al que creen combatir, mientras abortan a millones de niños? Hay que reconocer que el feminismo fue una jugada maestra de los de arriba. En dos simples pasos, metieron primero a trabajar a la mitad de la población para aumentar sus ganancias fiscales para que ya no dependieran de su marido sino de su jefe, y dividieron a hombres y mujeres.

Ahora, gracias al feminismo tenemos más mujeres empoderadas, solas, tristes, con pelos en los sobacos y con actitudes masculinas. Menos mal que existió el feminismo, ¿qué sería de nosotros? Seguramente, habría más familias, más hijos y, sobre todo, más alegría. Porque como no hay hijos tienen que ver millones de extranjeros a no sé qué de las pensiones y así surgen los pro-inmigración, que lo mismo alzan una bandera de Ucrania, de Palestina o de de Tanzania. Cualquiera menos la suya, lo del Síndrome de Estocolmo. Quieren que vengan millones de personas de razas que desprecian a las mujeres mientras defienden el feminismo. Ya la obra cumbre de la manipulación mental es ver a gays con la bandera de Palestina, donde durarían cinco minutos, o con la foto de Fidel Castro. Es terrible.

Y claro, los de fuera tienen que tener los mismos derechos que los de dentro, porque el igualitarismo es eso. Todos somos iguales, hasta que le pides a un rojo que te abra la puerta de su casa porque te apetece liarla allí dentro y el muy fascista no te abre ni la puerta del portal. A la hora de llevárselos a casa, tampoco les vienen nunca bien por problemas de agenda y de espacio, dicen. Sin embargo, aquí en España que están todos los servicios colapsados y que tu abuela no se va a poder operar hasta dentro de dos años, están ‘emperrados’ en querer meter a muchos más. Te doy un consejo: no les hagas preguntas sencillas, colapsarán y entrarán en un brote de cólera. Tampoco les gustan las matemáticas simples, no hagas la típica pregunta de cuánto es dos más dos.

Minorías

Sincera y personalmente, creo que el igualitarismo es uno de los mayores engaños de todos. Primero, porque parte de una falacia que todos vemos: no es igual un genio a un tonto. ¿Qué prefieres un médico o abogado bueno o uno que dice cosas sin sentido? Por tanto, no se trata de discriminar a nadie sino de que haya preferidos, como en todos los niveles. Aquí el voto del erudito, de un auténtico maestro, leído e instruido vale lo mismo que el de un ignorante y vago. Yo por eso, creo que el sufragio universal es puro marxismo cultural y que supone perpetrar el error eternamente. Para mi gusto, solo deberían votar los más capacitados, no sé si deberían ser 10 o 1000 y cómo delimitarlo, pero no permitiría que voten los necios, porque son los mismos que ‘trabajan gratis’ para el sistema y con ellos no hay negociación posible.

Me encanta lo de las minorías. No hay síntoma de estupidez mayor que el que dice que se preocupa por las minorías. Deberías preocuparte primero por las mayorías, que las mayorías tengan familia, pan y dignidad, y luego ya te metes con las minorías, pero eso para otro día. Pero, eso sí, solo con sus minorías. Esta gente y su buenismo estúpido se preocupan de los gays, transexuales, o de un chico que dice haberse enamorado de un árbol o de un patinete. Las mujeres, a día de hoy, no son ninguna una minoría y aparte si eres de derechas ya no eres una pobre mujer víctima y les das igual. Sin embargo, no se preocupan de los que tienen ELA ni pedirán ayuda para ellos, ni de los ciegos, ni de los paralíticos, solo les importa el ‘yo y yo’, por tanto egocéntricos sin conocimiento, característica habitual de los ‘monstruos’ de los tiempos de los claroscuros.

De esos el único que verdaderamente se preocupó fue Jesucristo, pero no saben tomar el ejemplo porque abrazan el ateísmo. En su mesa comieron todos: ciegos, leprosos, paralíticos, fariseos, endemoniados, incluso los publicanos, odiados recaudadores de impuestos. Y cuando sus discípulos le preguntaban qué estaba haciendo, les respondía. «¿Acaso los médicos son para los sanos o para los enfermos? «Yo he venido a por los enfermos», lo que nadie quiere. También les recordaba que «quien no esté contra vosotros, no estéis contra él». Porque él fue el que se preocupó «por los pequeños«, pero pocos lo han querido entender. «Cuando no disteis de comer a cualquiera de de esos pequeños cuando tenían hambre, realmente me lo hicisteis a mí». Jesús nos enseñó a unir, los monstruos de hoy solo consiguen separación. Al diablo se llama el separador, porque en dividir está su victoria y el tiempo apremia.

Satánicos

La mejor noticia para los monstruos de los que hablamos es que en este Reino tienen posibilidad de redención, porque Jesús no vino a llamar «a justos sino a pecadores», «a enfermos, no a sanos», por lo que ellos, las ovejas desnortadas sin pastor, son sus preferidos. Los mismos que no quieren saber nada de él. Qué curioso es todo. Porque recuerden que «hay más alegría en el cielo por un pecador arrepentido que por todos los justos que se vanaglorian de su pureza hipócrita y su justicia espuria». Jesús propone el convertíos y creed como una especie de metanoia, una transformación del alma, pero para cambiar primero hay que vaciar todos los lastres que nos obstaculizan y luego ya se podrá llenar con las cosas adecuadas. «Equipaje ligero».

Y si Jesús viene a a por los pecadores, a por los malos, ¿quién le interesa al diablo? Los puros, los honrados, los que tienen principios, los alegres, etc. Si Jesús quiere curar enfermos, el diablo busca lo contrario, enfermar sanos, que se puede traducir en romper familias, degradar personas, matar niños, suicidios y comprar su alma para que ya no tengan espiritualidad posible. De este modo, no le interesa ni los malvados ni mucho menos los que van de satánicos, incluso le parecen patéticos. Nada más satánico que el mundo donde vivimos donde cada hora se asesinan cientos de bebés voluntariamente en el vientre de sus madres. Las fuerzas del mal están ganando ahora mismo.

Sin embargo, el satanismo se percibe en la música, en el arte, en las ceremonias importantes… Es parte de la degradación de la belleza y del arte que estamos viviendo, muy del gusto marxista, como ocurrió en la República de Weimar. Sin embargo, es gracioso ver cómo algunas personas entregadas al satanismo son cuanto menos ridículos. No entienden que al diablo no les interesa nada estos individuos que no tienen nada que aportar, si ya los tiene a su merced a cambio de nada, no le producen interés esos pobres diablos. El diablo no está en conciertos de grupos que invocan al diablo, estaba en la isla de Epstein, amparando a la misma élite que lleva usando siglos todo su poder para manipularte mental y espiritualmente.