Hospitales españoles al límite este verano: el calor, el turismo y la falta de personal disparan la presión asistencial

Los hospitales españoles atraviesan uno de los veranos con mayor presión asistencial de los últimos años, más allá de los habituales problemas de la superpoblación que no se corresponde con una mejora de los servicios. La combinación de las altas temperaturas, el incremento de población en las zonas turísticas y la reducción de camas y personal por las vacaciones está provocando una fuerte sobrecarga en los servicios de Urgencias y en numerosos centros de salud.

La situación es especialmente complicada en los destinos de costa y en las regiones con mayor afluencia de visitantes, donde la población se multiplica durante los meses estivales. Los profesionales sanitarios alertan de un aumento de los pacientes con golpes de calor, deshidrataciones, patologías cardiovasculares y complicaciones derivadas de las elevadas temperaturas, especialmente entre personas mayores y pacientes crónicos.

A esta mayor demanda asistencial se suma el cierre temporal de camas hospitalarias y la reducción de actividad programada en numerosos centros. Organizaciones sindicales denuncian que miles de camas permanecen inoperativas durante el verano mientras no se sustituyen todas las vacaciones del personal sanitario, lo que incrementa las listas de espera y dificulta el ingreso de pacientes desde Urgencias.

En algunas comunidades autónomas ya se han denunciado cierres concretos de cientos de camas hospitalarias, una situación que, según los representantes de los trabajadores, se repite cada periodo estival y obliga a los profesionales a asumir una mayor carga de trabajo. Las administraciones sanitarias, por su parte, sostienen que mantienen capacidad suficiente para responder a la demanda y que pueden reabrir recursos si la evolución asistencial lo requiere.

El calor agrava la demanda sanitaria

El actual episodio de calor extremo está teniendo un impacto directo sobre el sistema sanitario. El Ministerio de Sanidad mantiene activo el Plan Nacional de Actuaciones Preventivas frente al exceso de temperaturas, que establece distintos niveles de riesgo para proteger a la población más vulnerable, que suele ser la que acude lógicamente para ser tratada.

Los expertos recuerdan que las personas mayores, los enfermos crónicos, los niños y quienes trabajan al aire libre son los colectivos con mayor riesgo de sufrir complicaciones relacionadas con el calor, por lo que recomiendan mantener una correcta hidratación, evitar la exposición al sol durante las horas centrales del día y acudir a los servicios sanitarios ante síntomas como mareos, desorientación o pérdida de conocimiento.