OPINIÓN: La mano del hombre y no el cambio climático es la causa de los incendios. Fernando Cuesta

Una de las mayores pesadillas de los veranos no son los robos que se llevan a cabo los ladrones aprovechando que muchas viviendas se vacían, que también. Tampoco son los numerosos accidentes de tráfico que se producen. Son los incendios. Desde hace ya muchas décadas y creo que desde los tiempos ancestros los incendios en época estival en este país se puede decir que es algo habitual. En unas ocasiones debido a las imprudencias del hombre y en otras a un conjunto de fenómenos meteorológicos que se unen provocando los odiados, en ocasiones, incendios.

Pero los últimos años estamos siendo testigos de unos incendios de un carácter desconocido. Cada año las tierras quemadas están ampliándose de manera alarmante. Se nos dice machaconamente que se debe al cambio climático. Es decir, que los fuegos tienen la firma de una trasformación del clima que no se ha demostrado científicamente. Lo que significa que los responsables y dirigentes políticos se lavan las manos, como Pilatos para eludir las responsabilidades que deben asumir, como gestores de la sociedad que puso en ellos su confianza.

Los incendios que asolan estos días el centro de la península, como es Madrid y Ávila, están destapando la mentira de ese argumento mentiroso del cambio climático. Los incendios han tenido origen en la mano del hombre. Uno de esos incendios ha comenzado debido a que un vehículo eléctrico se ha incendiado y otro fue originado por las malas condiciones que se encontraba un poste eléctrico. Dos “mechas” que nada tienen que ver con ese invento para individuos fácilmente manipulables, del cambio climático.

La realidad nada tiene que ver con esa transformación que dicen del clima. Lo lamentable es que esos políticos faltos de capacidad para solucionar problemas de los ciudadanos, no utilizan las herramientas suficientes. Se nos anunció que la lucha contra el fuego iba a reforzarse con numerosos elementos que serían muy eficaces contra los incendios. Pero sólo ha quedado en eso, palabras, palabras llenas de promesas con un gran contenido de falsedades y mentiras.

Los montes siguen sin limpiarse. Las naves aéreas son insuficientes para cualquier incendio medianamente grave. Con el añadido a esa gravedad que esos escasos medios aéreos se encuentran en fase de mantenimiento, lo que demuestra la improvisación con la que la administración central trabaja ante cuestiones de verdadera importancia para la sociedad y con un riesgo latente del riesgo de vida de los ciudadanos. Además, algunos bomberos se encuentran en huelga. Y así miles de hectáreas abrasadas por el fuego y viviendas arrasadas.

También tenemos cabezas de ganado quemadas por el fuego. Y para mayor desolación, un ministro, Óscar Puente excediéndose en su labor, insulta a la máxima autoridad de la Comunidad de Madrid. Es lamentable que con la gravedad de los incendios haya responsables políticos de la talla de este ministro, tratando de minar la imagen de sus rivales políticos mientras el fuego trunca el futuro de cientos de personas.

Mientras que hay ciudadanos que han tenido que salir de sus casas corriendo porque el fuego amenazaba con devorarles, Puente se divierte acusando a la líder de la comunidad madrileña, Ayuso, de bajar los impuestos a los ricos, y se vio obligada a solicitar que el gobierno central se sume a las tareas de extinción de los incendios.

Los incendios se apagan con una buena prevención, que pasa por trabajar en la época invernal limpiando los montes. Dejando que quienes viven de lo que produce el campo se ocupen de su conservación. Son los agricultores y ganaderos las mejores herramientas contra los incendios. Son las gentes del agro los sabios que mejor conservan la naturaleza porque de ella depende su presente y su futuro. Depende el pan de su familia.

Personajes como el ministro de Transportes no aportan nada en la lucha contra incendios y menos cuando tras un almuerzo, donde las botellas de vino se vacían generosamente por las copas de los comensales, comienzan a desatarse verbalmente soltando por la boca palabras y frases incoherentes. No hay mejor aliado del fuego que los analfabetos y los ignorantes como Puente y todos los ecologistas de salón que conocen el campo y la naturaleza a través de las películas de Tarzán.

Lo que está sucediendo en la actualidad es lo mismo que ha sucedido en años pasados. Los incendios en este país están incrementándose desde que la legislación se ha modificado para favorecer que nuestros montes se vayan transformando en una selva. Nos está prohibido recoger las piñas de los pinos. Se nos prohíbe desbrozar los caminos impidiendo transitar por los caminos, a los hombres y mujeres del campo para desarrollar sus labores en las mejores condiciones posibles.

Se ha demonizado la caza hasta el extremo de facilitar que se masifique la fauna con los graves perjuicios que ello reporta a los agricultores y ganaderos. Además, en algunos casos, poniendo en peligro la vida de los ciudadanos por ataques de osos debido a esa masificación de la fauna. Esos falsos protectores de los animales son tan sumamente analfabetos que ignoran que la caza regulada sirve para facilitar el equilibrio de la naturaleza.

Naturaleza incoherente

De ahí que vemos que en varias ciudades algunas especies de animales pasean por las calles como unos vecinos más. Se contabilizan como sin techo y al igual que los humanos los jabalíes rebuscan comida en los contenedores de basura ya que la masificación, hace que su comida en el medio en que se desarrollan escasea como consecuencia de un número de animales elevado dentro del entorno donde habitan.

Los más entrados en años se acordarán de la publicidad de una bebida muy popular que destacaba por una frase que podríamos recuperar cambiando algunas palabras: “Los incendios son cosa de hombres”. La lucha contra los incendios debería estar a cargo de ciudadanos profesionales y experimentados. Óscar Puente y el gobierno de este país, con algunos grupos ecologistas, no forman parte del organigrama del equipo de bomberos, al contrario, son los mejores especialistas en encender la mecha de los incendios.

Las leyes y normativas que han ido elaborando y aprobando, en estos últimos años se han convertido en auténtico combustible que facilita el fuego. Son los ejecutores de la Agenda 2030, que sólo sirve para el enriquecimiento de unos pocos. Y a la vez va consolidando la ruina de gran parte de la UE y que tiene en España la mejor representación de la vanguardia de una agenda dañina y ruinosa.

España esta en llamas gracias a unos gobernantes ineptos, incapaces e irresponsables. Son gobernantes que día tras día demuestran que nunca debieron estar al frente del gobierno porque su falta de sensibilidad y sus altas dosis de corrupción que han demostrado poseer, arrasan y queman todo aquello lo que encuentran a su paso.