18 muertos marroquís y durante la madrugada han seguido entrando sin oposición

La barbaridad migratoria en la frontera entre Marruecos y Ceuta ha seguido propagándose durante toda la noche sin suficiente intervención del ejército español. Tras confirmarse la muerte de 18 ciudadanos marroquíes en los intentos masivos de alcanzar territorio español, durante la madrugada se han seguido registrando nuevas entradas irregulares por el mismo punto por donde entraron durante el día.

Fuentes sobre el terreno señalan que numerosos grupos de jóvenes consiguieron acceder a las inmediaciones de la frontera aprovechando la oscuridad y diferentes rutas alternativas, mientras los efectivos de seguridad trataban de controlar la situación sin éxito en los principales accesos. Los movimientos de personas continuaron durante toda la noche, manteniendo una fuerte presión sobre el perímetro fronterizo.

Las autoridades españolas y marroquíes mantienen la coordinación para gestionar la crisis, aunque la llegada constante de nuevos migrantes refleja la dificultad para contener un flujo que no ha cesado en las últimas horas. La situación sigue siendo especialmente delicada debido a la elevada concentración de personas en las zonas próximas a la frontera.

Los impedimentos para acceder a la noche han sido mínimos como se ve aquí

Madrid y Rabat han reiterado que quienes hayan accedido de forma irregular a territorio español serán devueltos a Marruecos conforme a los mecanismos de cooperación existentes entre ambos países, lo cuál será inviable dado la magnitud de la masa que ha accedido. Sin embargo, este anuncio no ha logrado frenar los intentos de entrada ni reducir la tensión acumulada en la zona.

Entradas a Melilla

La tensión no se limita a Ceuta. La situación se ha trasladado también a Melilla, donde la frontera de Beni Enzar, la única operativa entre España y Marruecos en la ciudad autónoma, permanece cerrada debido a los intentos de entrada irregular registrados en las últimas horas, aunque eso no ha evitado que decenas de personas hayan saltado el obstáculo.

Mientras los efectivos de seguridad despejan las inmediaciones de la frontera ceutí, continúan llegando grupos de jóvenes que logran esquivar los supuestos controles establecidos por Marruecos en las carreteras del norte del país. Aunque Rabat ha reforzado la vigilancia en estaciones de transporte público y en las principales vías de acceso hacia Tánger, Castillejos y otras localidades cercanas, numerosos migrantes siguen desplazándose incluso a pie durante decenas de kilómetros atravesando zonas boscosas con el objetivo de alcanzar tanto Ceuta como Melilla.