Seis presuntas agresiones sexuales a mujeres y menores migrantes están siendo investigadas, de los que se aprovecharon en una situación de indefensión total

Los juzgados de la ciudad autónoma de Ceuta han abierto una investigación formal en torno a seis denuncias por presuntas agresiones sexuales sufridas por personas de origen migrante. Estos hechos delictivos se registraron inmediatamente después de la entrada masiva de miles de personas ocurrida a través de la frontera el pasado 30 de julio. La Delegación del Gobierno ha confirmado la apertura de las diligencias, cuya investigación preferente corre a cargo de la Unidad de Atención a la Familia y la Mujer (UFAM) de la Policía Nacional.

La alarma social e institucional se ha intensificado notablemente tras conocerse el estado físico y psicológico de las víctimas. Fuentes del Hospital Universitario de Ceuta (HUCE) confirmaron que, además de las causas judicializadas, los servicios médicos han atendido de urgencia a al menos cuatro menores de edad con cuadros clínicos compatibles con agresiones de carácter sexual. Es decir, que sus propios compatriotas se aprovecharon de la situación de desamparo y fragilidad de los más débiles para perpetrar las agresiones sexuales.

Incluso, el personal del propio centro hospitalario ha alertado de que la cifra real de víctimas podría ser superior, debido a que muchas jóvenes se encuentran en estado de shock y omiten denunciar por miedo o vulnerabilidad extrema. Diversas organizaciones no gubernamentales sobre el terreno, entre ellas Save the Children, han denunciado públicamente el escenario de «riesgo extremo» e indefensión que encaran las niñas y adolescentes que permanecen fuera del sistema oficial de acogida.

El drástico cambio en el perfil demográfico de los migrantes llegados —con una mayor presencia de menores de muy corta edad y niñas— ha desbordado por completo la capacidad física de los centros locales. Mientras tanto, el Ministerio de Igualdad ha ofrecido su total colaboración para tratar de proveer entornos seguros y asistencia psicológica inmediata.

Hasta la fecha, las autoridades policiales no han comunicado detenciones directas vinculadas estrechamente a los seis casos principales bajo el foco judicial. No obstante, los primeros informes de la investigación apuntan a que los presuntos agresores podrían ser individuos que también formaron parte del mismo flujo fronterizo y que habrían cometido los abusos en zonas como los montes cercanos antes de su estabilización urbana. Ante el colapso humanitario y el temor a que la seguridad local empeore, el Ministerio del Interior mantiene el despliegue de refuerzos de agentes antidisturbios en las calles de la ciudad.