OPINIÓN: ¿Qué ceutí en su sano juicio quiere formar parte de un país sin principios como Marruecos? Por Fernando Cuesta

Uno de los errores en la esfera internacional y en el caso de algunos de nuestros políticos es que se considere a Marruecos como un país fiable. Además de leal con sus aliados. A pesar de esa confianza, la realidad dista mucho de ello. El camino que ha recorrido el país alauí desde que en 1959 se fundó no es ningún ejemplo de respeto hacia los pactos. Marruecos ha protagonizado diferentes capítulos un tanto polémicos relacionados con otros países, que de alguna forma tenían acuerdos de cooperación.

Los hechos acaecidos en la frontera española con Marruecos, con el asalto a la ciudad de Ceuta y puerta de entrada a la UE, han servido para dudar de la lealtad de nuestro vecino del sur. Es evidente que las mafias que trafican con personas no tienen capacidad para diseñar un proyecto que sirva para facilitar a miles de personas, de manera ilegal, la entrada en la ciudad de Ceuta.

Las mafias, por muy organizadas que sean, no disponen de los instrumentos necesarios, por lo que solo existe un culpable. Sin el concurso del país alauí 70.000 personas no hubieran atravesado la frontera con España. Lo cual significa que la deslealtad y el respeto a nuestro país brillan por su ausencia. Se ha demostrado que la relajación en la frontera marroquí ha propiciado el asalto a tierras españolas de miles de personas. Incluso los gendarmes marroquíes animaban a llegar a España. Marruecos rompía por enésima vez los compromisos adquiridos con la UE, facilitando el asalto a la frontera con España.

A pesar de recibir millones en recursos dinerarios de la UE para reforzar la frontera Marruecos no los ha empleado. Algo que tiene una corresponsabilidad directa con una malversación de fondos europeos. En este caso no subrayaremos la reacción de las autoridades españolas al asalto de sus fronteras. Pondremos el foco en ese país gobernado por un rey sátrapa que tiene a la población bajo su bota. El rey de un país al que no le interesan sus ciudadanos. Solo actúa por sus intereses. Por aumentar su cuenta corriente de 5.000 millones de euros. Un sujeto que mientras los ciudadanos nadan en la miseria, él se divierte en una moto acuática escoltado por una gran embarcación.

Un sujeto que esconde secretos inconfesables ya que muy posiblemente excedan las leyes. Un sujeto que ha apostado por la producción de productos que arruinan la vida de las familias como es la droga. Un sujeto que no tolera la libertad de prensa de manera clara con episodios lamentables contra periodistas. Algunos están protagonizados por reporteros españoles. Si solicitan entrar en el Sáhara español, son escoltados por algunas calles en las que han colocado fotos del sátrapa rey Mohamed VI. Se trata de dar una imagen en la que la tutela de Marruecos es bien acogida.

Deslealtad absoluta

Pero la realidad choca con las pretensiones marroquíes. No hay día que los saharauis no se manifiesten contra la ocupación que ha llevado a cabo Marruecos de sus tierras. Mohamed VI demuestra una vez más su aspiración de emperador cuyo objetivo es aplastar. De ahí que los ceutís y melillenses, como el pueblo saharaui, rechacen formar parte de un régimen dictatorial y anti democrático.

Con respecto a los derechos de las mujeres es sangrante. Conociendo los datos, mujeres relevantes de izquierdas como Irene Montero, Ana Redondo o Ione Belarra, han permanecido calladas. Nunca levantaron la voz contra los matrimonios de menores en Marruecos. Se permite el matrimonio con 16 años y hay casos mucho peores de matrimonios forzados. Una edad que dista mucho de la formación de una mujer. Además, con las consecuencias que deriva de esa prontitud en contraer matrimonio.

Es muy razonable que el rechazo a ser marroquí tenga la unanimidad de los ciudadanos de Ceuta y Melilla. Por mucha invasión que se proyecte y se lleve a cabo de las dos ciudades africanas españolas, nunca podrá triunfar la conquista de tierras españolas. Porque nadie quiere que la libertad de la que disfruta siendo español quiera cambiarlo por un país donde la vulneración a los derechos humanos se encuentra recogido hasta en las propias leyes.