A dos semanas de comenzar la liga, y tras la renuncia de DAZN, ninguna televisión está dispuesta a pagar puesto que no es rentable
La Liga F vuelve a encontrarse sin comprador para sus derechos televisivos a pocos días del comienzo de la temporada 2026/27. La primera ronda de ofertas no alcanzó los precios mínimos fijados por la competición y ha sido necesario abrir una segunda puja. El dato resulta especialmente llamativo después de años en los que se ha presentado el fútbol femenino como uno de los grandes fenómenos emergentes del deporte español, una clara burbuja creada que se vio que en cuanto pasara la moda, se iba a pinchar.
La realidad del mercado es la que es, a nadie le interesa. La Liga F había fijado un mínimo de 5 millones de euros por temporada para su principal paquete nacional y ninguna oferta alcanzó esa cantidad en la primera ronda. Los operadores no están dispuestos a pagar lo que la competición considera que valen sus derechos puesto que las audiencias son mínimas y nadie está dispuesto a perder dinero.
El fútbol femenino español vivió un enorme impulso gracias a los éxitos de la selección, el crecimiento del Barcelona y la aparición de nuevas estrellas. La exposición mediática aumentó considerablemente y durante un tiempo parecía que el interés iba a crecer de forma imparable, pero una vez más, la realidad es tozuda y el mercado es el que es. El feminismo empujó con fuerza para tratar de darle un hueco en la parrilla televisiva, pero nada funciona ante el desinterés que produce.
Pero ese momentáneo interés mediático no siempre se transformó en audiencia televisiva y, sobre todo, audiencia no significa necesariamente rentabilidad. La prueba está ahora en la mesa de negociación: mientras la Liga F presume de crecimiento de espectadores, las televisiones no han respondido con ofertas capaces de alcanzar el precio mínimo establecido.
El caso Rubiales también afectó
A ese proceso tampoco ayudó la enorme polémica que se desencadenó después del Mundial de 2023 alrededor de Luis Rubiales y Jenni Hermoso. El beso durante la celebración del título mundial, lejos de convertirse únicamente en una imagen de celebración del histórico triunfo de la selección, terminó dando paso a una crisis institucional, política, deportiva y judicial que ocupó durante meses buena parte de la atención pública.
No se conocen precedentes en el fútbol masculino de una selección que acaba de ganar semejante torneo y que todo se vea empañado por un beso sin ninguna malicia, producto de un momento de euforia típico de alguien que acaba de hacer historia. La posterior politización y la nefasta actitud de Hermoso, que pasó de héroe a víctima, y se hizo la víctima después de conversar con ciertas personas
El fútbol femenino quedó así atrapado en una discusión que trascendió completamente al terreno de juego. La victoria mundialista, que podía haber servido para consolidar definitivamente a la selección y a sus jugadoras como grandes referentes deportivos, quedó inevitablemente ligada a una polémica que terminó dominando la conversación pública.ero sí contribuyó a desplazar el foco desde el éxito deportivo hacia el conflicto, en un momento especialmente importante para la consolidación comercial del fútbol femenino.
Mucha promoción, pero poco dinero
El problema actual es que, después de años de promoción y profesionalización, el mercado sigue sin valorar los derechos de la Liga F al nivel que pretende la competición. La salida anticipada de DAZN, que llegó a pagar la friolera de 7 millones de euros por temporada con las correspondientes pérdidas, y la necesidad de volver a sacar los derechos al mercado refuerzan esa sensación.
El fútbol femenino tiene todavía margen de crecimiento y cuenta con clubes, jugadoras y competiciones de nivel. Pero el mercado televisivo ofrece un termómetro difícil de ignorar: el dinero que las empresas están dispuestas a pagar por los derechos. Lo que queda por demostrar es si aquel enorme interés generado durante los años de mayor exposición puede convertirse finalmente en un producto audiovisual estable, rentable y capaz de convencer a las televisiones.
Por ahora, la Liga F se enfrenta a una situación difícil de explicar después de tantos años hablando de crecimiento: la temporada está a punto de comenzar y los derechos televisivos siguen sin comprador al precio que exige la competición, que es mínimo por otro lado.


