La actual ministra de de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones de España y portavoz del gobierno, Elma Saiz, debe su nombramiento a la traición que perpetro a las víctimas del terrorismo. Tuvo el cuajo de votar en favor de la moción de censura, en el Ayuntamiento de Pamplona, para desplazar del gobierno de la capital navarra a UPN, para que fuera sustituido por EH-BILDU. Su voto sirvió para que los herederos de ETA gobernaran en Pamplona. Sainz, en un acto de auténtica miseria moral, propició la gobernabilidad a los herederos de una banda terrorista que arruinó a cientos de familias y con casi mil asesinatos a sus espaldas.
Saiz ha demostrado que tiene unos principios y valores turbios y contaminados. Porque apostar por la gentuza bilduetarra es aceptar y legitimar el terrorismo de ETA. Porque facilitar la gobernabilidad a través de una moción de censura a gentes que nunca condenaron el terrorismo es colocarse en paralelo con los terroristas. Por eso a nadie debe extrañar que no condene contundentemente la invasión a Ceuta. Porque si ha superado las líneas rojas de la tolerancia no se puede esperar nada positivo que aporte para resolver la crisis ceutí.
La visita que ha hecho a Ceuta se puede catalogar como humillante para los ciudadanos. El haber pactado con EH-BILDU deslegitima todo aquello que Elma Saiz realice. Una persona como la ministra y portavoz del gobierno no tiene el respeto de los ciudadanos de este país y mucho menos de las víctimas del terrorismo. Una persona que ha compartido mesa y mantel con personas que no han condenado a los asesinos de ETA, que incluso asesinaron a 22 niños, no merece ni que le miren a la cara.
Elma Saiz es para muchos españoles el símbolo de la traición. La persona que consiguió hacer daño a los asesinados de ETA, aunque ya estén muertos. El día de la traición. El día que facilitó la gobernabilidad a EH-BILDU, las tumbas de las víctimas de ETA se removieron.
Por tanto, es una persona que no es la apropiada para aportar nada que sirva para resolver la crisis de Ceuta. Saiz es un personaje que debe pasar a ocupar otras labores muy alejadas del servicio público. Lo que ha tocado esta señora ha servido para manchar la democracia de este país. Pactar con los herederos de ETA, como ha hecho ella, es pactar con el diablo.
Cadáver político
Pactó con los herederos de ETA como estrategia de rendición a la banda terrorista ETA, que además garantizaba la presidencia del gobierno a Pedro Sánchez. Elma Saiz es realmente un cadáver político. Su labor contaminada nada suma para este país. El haber viajado a Ceuta no ha servido para nada, excepto para recordar su trayectoria política. Una trayectoria que tiene como capítulo estelar su humillación al pactar con los Otegui, Txapote y decenas de personajes indeseables como los citados.
Ceuta es para Saiz como el agua al vino. Por tanto, el haber viajado a la ciudad española emplazada en África supone una excursión nada más para la citada ministra. Su aportación para resolver la situación en los que se hallan inmersos los caballas (ceutís), es menos que cero. Y si algo está claro es que su presencia era innecesaria.
Porque donde Saiz más cómoda se encontraría es en las herriko tabernas tomando un kalimotxo en compañía de los bilduetarras. Seguro que algo les aportaría como lo hizo en la moción de censura en el Ayuntamiento de Pamplona. Elma Sainz sobra en Ceuta. Mancha una tierra española y querida por todos los españoles.


