El brote de ébola en la República Democrática del Congo (RDC) ha causado ya 2.642 muertes y 5.514 casos confirmados, según los últimos datos del Instituto Nacional de Salud Pública congoleño (INSP), recopilados hasta el 22 de agosto. La epidemia, declarada el pasado 15 de mayo en la provincia de Ituri, se ha convertido en la segunda más mortífera de la historia y en el brote con mayor número de contagios registrado en la RDC.
La tasa de letalidad alcanza el 47,9 %, mientras que 808 pacientes permanecen actualmente en aislamiento u hospitalizados. En el lado positivo, 1.200 personas han logrado recuperarse de la enfermedad. Los servicios sanitarios mantienen además una tasa de rastreo de contactos del 83,4 %, un elemento considerado fundamental para tratar de frenar la expansión del virus.
La transmisión del virus afecta actualmente a seis provincias congoleñas. Ituri continúa siendo el epicentro del brote, mientras que también se han registrado casos en Kivu del Norte, Haut-Uélé, Tshopo y Bas-Uélé. Kivu del Sur, por su parte, acumula más de 82 días sin registrar nuevos casos confirmados.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha advertido de la velocidad con la que está avanzando la epidemia. Durante sus primeros cien días, el brote ha registrado una media de unos 90 casos confirmados diarios, una cifra considerablemente superior a la observada durante el brote que afectó al este de la RDC entre 2018 y 2020.

La actual epidemia ya ha superado los 2.299 fallecidos y 3.481 casos registrados en aquel brote. Sin embargo, todavía se encuentra por debajo de la epidemia de África occidental de 2014-2016, que provocó alrededor de 11.000 muertes y 28.000 contagios.
Llegan miles de vacunas contra el ébola
La RDC recibió el pasado viernes las primeras 16.520 dosis de la vacuna Ervebo, dentro de un envío total de 50.120 dosis previsto hasta este lunes. La vacuna fue desarrollada inicialmente contra la variante Zaire del virus del ébola y se está utilizando como una de las principales herramientas para intentar contener la transmisión.
Además, existen dos vacunas desarrolladas específicamente contra la variante Bundibugyo, actualmente en ensayos clínicos de fase 1 en humanos. Según la OMS, ambas han demostrado hasta ahora ser seguras, aunque su desarrollo todavía requerirá varios meses antes de que puedan estar disponibles para un uso más amplio.
La OMS alerta de la velocidad del brote
La OMS considera especialmente preocupante que la transmisión del virus esté avanzando más rápido que los esfuerzos destinados a contenerla. Su director general, Tedros Adhanom Ghebreyesus, ha defendido que el brote puede ser controlado, pero ha reclamado una respuesta más intensa en las comunidades afectadas y una mayor coordinación entre las autoridades congoleñas y los organismos internacionales.
Las primeras investigaciones apuntan a que el virus comenzó a circular en el este de la RDC al menos desde enero, varios meses antes de que las autoridades declararan oficialmente el brote. Posteriormente, la enfermedad alcanzó Uganda, que se declaró libre de ébola el 28 de julio después de registrar 20 casos confirmados y dos fallecimientos.
El virus del ébola se transmite principalmente mediante contacto directo con fluidos corporales de personas o animales infectados. La enfermedad puede provocar fiebre hemorrágica grave, vómitos, diarrea y hemorragias internas, por lo que la detección temprana y el aislamiento de los pacientes resultan esenciales para limitar la propagación.


