Feministas por la mañana, ‘perreadoras’ en celo por la tarde. Por Daniel Harguindey

Cuando ellas tratan de llamar la atención del famoso en cuestión no pasa nada, pero cuando los hombres lo hacen con ellas, son babosos y machistas

Una cosa y la contraria. Unos principios, pero también otros. Personajes como Ester Expósito y tantas otras perreando como gatas en celo, al lado del famoso cantante, tratando de llamar su atención. Ahí, las feministas como ella, que dijo que «España era un país machista», se les va el feminismo de golpe, es más, son las más machistas, mujeres objeto como parte del decorado bailando canciones machistas. Y hay no veréis gordas, ahí no hay cuotas de nada, ahí solo están las guapas. Encima, muchas, que están deseosas de verse en la zona más VIP, enfocadas por las cámaras, se molesten de que las elijan por ser mujeres. ¿Se hacen las tontas, no saben cómo funciona la industria de la música reggaeton, donde mujeres siempre forman parte del decorado? ¿no ven los videoclips, en los que no hay más que mujeres con poca ropa?

Esa música que perrean en las discotecas no es objeto de sus críticas, el problema es España y el hombre español, que es muy machista. Si se importa machismo de fuera… ese sí. El espectáculo de Bad Bunny, según ellas, eso es arte, espectáculo, pasión… Pero no creas que se hacen las remolonas a la hora de meterse en la famosa ‘casita’. Muchas rondan la zona en la que saben que hay un ‘observador’, que va escogiendo a las chicas en función de su currículum y valores; no, es broma, las escogen en función de su físico. Las desconocidas, a darse a conocer y poder decir: «Yo estuve ahí». Y las famosas, como Espósito, a dejarse ver en lugares VIP, como si fueran un mero objeto observable de decoración. Todo alrededor de un hombre, ahí no parecen tan empoderadas ni parece que les importe nada de nada, tampoco que les miren otros hombres.

Pero luego el machista es España y su patriarcado. Feministas por la mañana y ‘perreadoras’ profesionales por la tarde en espectáculos que ellas mismas denominarían «machistas» si supieran unir dos conceptos. Por tanto, ¿qué es el machismo? ¿Y cómo puede ser que un país se le denomine abiertamente machista y luego miles de mujeres paguen barbaridades por estar en un concierto deun machista? Y sí, aquí todo gira en torno a un hombre famoso y su poder mediático, así es su contradicción. Según su filosofía, los hombres famosos suelen aprovecharse de jóvenes inocentes e indefensas sin capacidad de raciocinio, pero en este caso todas están encantadas de llamar su atención. No se les ve tan bisoñas cuando les interesa. O cuando sale el observador a observar, se colocan estratégicamente.

Incluso, testigos dentro del recinto habilitado aseguran que el ambiente ahí dentro es patético. Muchas de las jóvenes tratan de conversar o de fotografiarse con el artista, incluso empujándose o pisándose para estar en un lugar adecuado donde puedan llamar la atención del puertorriqueño para tener su segundo de fama. Están entregadas. Qué curioso que cuando los hombres hacen lo mismo con ellas en una discoteca ahí el cuento cambia radicalmente. Porque, al no ser famoso, ya entonces el hombre pasa a ser un ‘baboso’ y un machista. Antes se coge al hipócrita que al cojo. Lo de los principios ya para otra situación.