Días convulsos para la corona británica, que no pasa por su mejor momento. Las acusaciones que se venían virtiendo sobre el príncipe Andrés de Inglaterra no han caído en saco roto. A petición de su hermano, Carlos III, el príncipe Andrés renuncia a seguir siendo duque de York y a participar en ningún acto público ni celebración de la casa de los Windsor. Los últimos rumores que le vinculan con Jeffrey Epstein y el espionaje chino han pesado lo suficiente como para que se acabe echando a un lado, con el fin de no manchar más el nombre de la casa real británica. Así se comunicó desde Buckingham Palace. El segundo hijo de Isabel II seguirá siendo príncipe porque ese es un título de nacimiento, pero ya no será más duque de York.
“Tras discutirlo con el Rey, y con mi familia inmediata y más cercana, hemos llegado a la conclusión de que las acusaciones continuas contra mi persona suponen una distracción para Su Majestad y la Familia Real durante sus tareas. He decidido, como siempre he hecho, anteponer mi deber con mi familia y con mi país. Me reafirmo en la decisión que tomé hace cinco años de alejarme de mis tareas públicas”, declara Andrés de Inglaterra en el comunicado. “De acuerdo con Su Majestad, ambos hemos creído que debo ir un paso más allá. Por ello, ya no usaré mi título ni los honores que se me han concedido. Como ya he dicho anteriormente, niego todas las acusaciones vertidas en mi contra”, concluyó.
Graves acusaciones
La publicación de sus memorias por parte de Virginia Giuffre, la mujer que sufrió los abusos del millonario pedófilo, Jeffrey Epstein, y que fue forzada, supuestamente, a tener sexo con el príncipe Andrés cuando tenía solo 17 años, ha sido definitivo. Giuffre, que se suicidó el 25 de abril de 2025, describió en el libro al entonces duque de York como alguien “consciente de sus privilegios” y que creía que “tener sexo con ella era su derecho de nacimiento”. No ayudó la entrevista que Andrés dio a la BBC en 2019, en la que intentó sin éxito explicar su relación con el millonario estadounidense pedófilo y su supuesto abuso sexual de Virgina Giuffre cuando era una menor, lo que llevó a la casa real a apartarle de toda actividad oficial. A pesar de asegurar que había cortado el contacto con Epstein después de la publicación de la foto en 2020 de ambos en Central Park, meses después surgieron correos electrónicos entre ambos en los que el duque aseguraba: “Mantengámonos en contacto. Pronto volveremos a jugar”.


