El grupo antifascista Herri Norte, acusado de decenas de agresiones sexuales

Una de las víctimas, que guardó silencio por «miedo» asegura que en esos entornos «es sabido que muchos van de antifascistas, pero son lo más fascista que hay»

Decenas de mujeres han denunciado supuestas agresiones físicas y sexuales cometidas por aficionados radicales vinculados al grupo ultra del fútbol Herri Norte, una facción de aficionados al Athletic Club de Bilbao y que se denominan antifascistas, unos hechos que habrían ocurrido durante años y que ahora han salido a la luz gracias a testimonios difundidos en redes feministas y que el propio grupo de extrema izquierda tapó. Muchas de las víctimas aseguran haber guardado silencio por miedo, presión social y por compartir entornos habituales con sus presuntos agresores, tras una noticia que ha publicado El Correo.

Las acusaciones apuntan directamente a Herri Norte, grupo de animación del Athletic Club, al que varias mujeres señalan como responsable de agresiones cometidas por algunos de sus miembros o exmiembros. Los relatos incluyen desde abusos sexuales y violaciones grupales hasta golpes, humillaciones y amenazas, en un contexto en el que las víctimas aseguran haber sido protegidos los agresores por su entorno cercano. El grupo hizo un comunicado hace un mes alegando que habñia echado a varios miembros, pero las víctimas aseguran que no con todos los casos.

El caso cobró especial relevancia tras la difusión de la amenaza a una joven de Durango, publicada por un colectivo feminista vasco con miles de seguidores, dedicado a recoger testimonios de mujeres víctimas de violencia. La iniciativa, inspirada en el trabajo de la periodista Cristina Fallarás, permitió identificar a otro presunto agresor, vinculado al grupo Bultzada, afición radical de la Real Sociedad, que terminó expulsándolo tras la acumulación de denuncias públicas.

Aunque muchos testimonios permanecen en el anonimato, este medio ha podido confirmar que varias víctimas sí acudieron a la Justicia, logrando órdenes de alejamiento y condenas por violencia de género que no han salid a la luz. Otras mujeres relatan que los agresores continúan en los grupos, que se burlan de las víctimas y que son ellas quienes se ven obligadas a abandonar los espacios compartidos, mientras reclaman que se rompa definitivamente el silencio y la complicidad interna.

Ganarse la confianza

Mientras tanto, muchas de las víctimas confiaban en estos chicos, con los que solían «compartir espacios» con estas personas. Su discurso era que «éramos amigos, compañeros del antifascismo« para después intentar «forzarme» sexualmente, relata Carla, una joven de Burgos. «Es por todos sabido que aunque vayan de antifascistas son lo más fascista que hay», añade otra chica. Otro nuevo caso de agresiones sexuales vinculado a la izquierda. ¿Quién podía pensar que un grupo violento iba a practicar la violencia?