OPINIÓN: Merecemos mucho más. Por Fernando Cuesta.

La DANA o gota fría que sacudió, sobre todo, al Levante español y en menor medida a una parte de Andalucía, generó una pelea política muy lamentable. Protagonizaron un circo bochornoso, en el que el gobierno de España tuvo el papel más importante y merecedor de un premio Goya a la indecencia.
Mientras cientos de personas luchaban por salvar la vida, apartando la avalancha de barro, lodo y basura, que las aguas arrastraban debido a un fenómeno que periódicamente descargaba su ira sobre la tierra, el gobierno de la nación se dedicaba a la elaboración de estrategias políticas. Se dedicaba a construir un relato político, con el objetivo de perjudicar a las autoridades autonómicas del PP calcular el coste social. Estaba diseñando un plan, entorpeciendo la labor de las autoridades autonómicas. Las entorpecía no poniendo a su disposición los medios del estado, para el auxilio de las personas que luchaban por conservar su vida y sus propiedades.

De las 236 personas que murieron se calcula que más de un 80% pudieron salvar la vida. Se preguntarán cual hubiera sido la fórmula para que no murieran. Era muy sencilla. Ya estaba calculada y prevista para su ejecución. Limpiar el barranco y canalizar el arroyo y colocar una presa. Pero la Ministra de transición ecológica, Teresa Ribera, consideró que era un gran coste y no se ejecutó. Si se hubieran llevado a cabo las obras previstas, en el barranco del Poyo, se hubiera impedido su desbordamiento. Un barranco que la DANA lo convirtió en el verdugo de decenas de víctimas.

Han pasado más de 12 meses desde que ocurriera la catástrofe y tampoco la actual ministra, Sara Aagesen, ha comenzado a realizar las obras pertinentes para que no vuelvan a morir ciudadanos. Aagesen sigue en la misma senda de incompetencia de su antecesora. A pesar de todos los daños causados por no realizar las obras en el barranco del Poyo, las obras proyectadas no se han puesto en marcha. Lo cual significa que si regresara la DANA el resultado sería el mismo. Pero más allá de las responsabilidades del ministerio, vamos conociendo algunos aspectos de la gestión de la DANA. Nos los ofrece la comisión creada para conocer lo sucedido en el Senado. Un termómetro que no suele ser muy eficiente, pero en ocasiones alumbra algunos aspectos bastante interesantes. No es que en este caso nos vaya dando todas las respuestas, pero algunos de los intervinientes nos muestran aspectos que no se han considerado y puede colocarnos en el mejor de los caminos hasta llegar a conocer la verdad.

Se ha citado, en la comisión del Senado, a una persona de gran importancia. Se trata del Presidente de la Confederación Hidrográfica del Júcar, el señor Miguel Polo. Un personaje que no se debe perder de vista dado el gran protagonismo que debía haber tenido en el trascurso de la DANA. Tenía un papel de gran trascendencia que no quiso llevar a cabo. En su comparecencia en el Senado reconoció que a pesar de observar y ser consciente de la crecida del barranco del Poyo que resultó mortal, lo silenció. El Presidente del gobierno también tiene responsabilidades, como la ex ministra Teresa Ribera. Sin olvidar los colectivos ecologistas que apenas se ha hablado de ellos y algo deberían haber dicho sobre el barranco del Poyo. Mazón se equivocó y finalmente dimitió. ¿Qué debe hacer el Ministro de trasportes Óscar Puente con 46 muertos en las vías de ferrocarril? Unas vías cuyo mal mantenimiento se está valorando que contribuyó a la muerte de los pasajeros del tren. Si 46 muertos no son suficientes para que el ministro Óscar Puente sea juzgado, la pregunta sería. ¿Cuántas vidas más han de acabar en las vías por sus negligencias para que recoja su despacho y regrese a su ciudad natal, Valladolid?