….Luego sobreviene la vertiente filosófica, implacable también en favor del más grande. Muchos creen que las filosofías orientales como el budismo o el taoísmo distan mucho del mensaje celestial, pero no es así. Igual que la metafísica, como he dicho. Todos los caminos llevan al mismo punto. Se puede decir que la venida de Jesucristo agrupó muchos conceptos que estaban desperdigados y los aunó, además de aportar nuevas ideas que nadie había tenido en cuenta hasta entonces. Su alegato de poner la otra mejilla o de amar a los enemigos chocó con todo lo anterior y también con lo posterior. Y solo 2000 años después, parece que hemos olvidado al hijo de Dios. El sistema nos lo aleja, mientras él grita. “Sigo aquí, yo soy el Camino, la verdad y la vida”.
El ateísmo hunde sus raíces en la desmotivación vital. ¿Cuántos de nosotros hemos iniciado caminos con ilusión y motivación y tras los muchos embates de la vida, hemos caído en el desánimo? Igual sucede con la Palabra; puede parecer que no sirve, pero es un error. Proyectos que se caen, familias que se rompen, traiciones inesperadas, guerras, injusticia, etc. No puede haber un Dios en un mundo así, se dicen muchos. Pero sí, también eso es el ‘Yin-Yang’. Siempre habrá mal, es inevitable, pero lo que nos plantea Dios en nombre de su hijo es: Yo os enseñaré enseñar a pescar, pero no voy a pescar por vosotros y, la clave de todo, si os caéis al agua pescando, no soy yo el que os sacará del agua. Él ya nos dio las herramientas, es decir, la semilla en cada uno de nosotros para hacerla brotar y ser a su imagen y semejanza, pero de nosotros depende de que esa semilla florezca o se marchite. Jesús explica que la semilla es «la palabra de Dios». Esta palabra se siembra en diferentes tipos de tierra (corazones), y solo en algunos produce fruto.
Ese es nuestro trabajo, no seamos infantiles, ¿acaso en la vida se te da todo hecho? ¿Por qué entonces, la clave del enigma no nos va a requerir un trabajo de aprendizaje y de paciencia para que el árbol crezca a su justa velocidad? Tenemos muchas prisas en llegar al final del camino cuando ese no es el camino correcto. No pasa nada, vuelves a la casilla de salida y empiezas de nuevo. «YO SOY EL CAMINO, LA VERDAD Y LA VIDA«. Elige el camino correcto, tu vocación, persevera, porque llegarán obstáculos, no abandones y encontrarás la verdad. Una vez encontrada, vivirás de verdad, no a medias. No sin ilusión. ¿quién tiene ilusión? Los niños. “Si no os convertís de nuevo en niños, no entraréis en el Reino de los cielos”.
CATOLICISMO
Incluso el catolicismo ha contribuido a ello, aquí no se libra nadie. Hemos escuchado en las iglesias que el mundo «es un valle de lágrimas«, “que por mi culpa por mi gran culpa”, «que somos pecadores«, «que hemos venido a sufrir», «que el pecado original de que Eva mordió la manzana». ¿Acaso Jesús hablaba en esos términos? ¿Acaso sus mensajes de amor, unidad, respeto, dignidad y compasión, hablaban de sufrir por sufrir? Ya lo hizo él voluntariamente por todos nosotros y eso ya acabó. “Amaos los unos a los otros”, “perdonad a vuestros enemigos”, «no os preocupéis». Las iglesias, si nos alejáramos de dogmas y de protocolos y hablaran de la filosofía divina, no tengo duda de que estarían llenas. Encima gratis. Mientras tanto, pagaremos para ‘encontrarnos a nosotros mismos’ o para buscar la felicidad a cualquier aprendiz de aprendiz.


