Trump asegura que no destruyó la instalación petrolífera por «razones de decencia» pero no le temblará el pulso si no se abre el estrecho de Ormuz
Estados Unidos bombardeó el viernes instalaciones militares en la isla iraní de Kharg, uno de los puntos estratégicos de la economía de Irán debido a su labor petrolífera, lo que ha supuesto un duro varapalo para Irán, que ya amenazó seriamente en caso de que una de sus islas fuera atacada. La isla de Kharg es clava, ya que desde allí sale cerca del 90 % del petróleo que exporta el país.
La operación se dirigió contra defensas aéreas, posiciones navales e infraestructuras militares situadas en la isla, ubicada en el Golfo Pérsico. Durante el bombardeo se registraron varias explosiones en la zona. Aunque los ataques alcanzaron objetivos militares, las instalaciones petroleras no fueron destruidas en su totalidad en esta fase de la operación.
Según Donald Trump, que reivindicó el ataque, «nuestras armas son las más poderosas y sofisticadas que el mundo haya conocido, pero, por razones de decencia, he optado por no destruir la infraestructura petrolera de la isla«, con un requisito: dejar vía libre para que las embarcaciones crucen el estrecho de Ormuz. En caso contrario, «reconsideraré inmediatamente esta decisión».
En sus habituales publicaciones en la plataforma Truth Social, el mandatario recuerda que «Irán no tiene capacidad alguna para defenderse de lo que queramos atacar; ¡no hay nada que puedan hacer al respecto!«, señalando así la desigualdad de fuerzas a sus juicio. «Irán jamás tendrá un arma nuclear, ni tendrá la capacidad de amenazar a los Estados Unidos de América, a Oriente Medio ni, de hecho, al mundo entero«.
De este modo, Trump deja caer que se ve ganador de esta guerra e incluso ha animado a sus enemigos a rendirse por las pocas opciones que tienen. «Las fuerzas armadas iraníes, y todos los demás involucrados con este régimen terrorista, harían bien en deponer las armas y salvar lo que queda de su país, ¡que no es mucho!«, concluyó.
Mientras, Teherán no se libró de los bombardeos. Durante la jornada se han registrado nuevas explosiones en la capital iraní, como parte de una oleada de ataques israelíes que se repiten casi a diario desde el inicio de la guerra, donde ya se contabilizan solo en el país persa más de 1.400 víctimas mortales.
Tras los bombardeos, las autoridades iraníes respondieron con misiles y drones contra Israel y otros países del Golfo, lo que ha ampliado el conflicto a varios frentes regionales. El Ejército iraní aseguró que cualquier ataque contra su infraestructura energética provocará represalias directas contra instalaciones energéticas vinculadas a Estados Unidos en la región.


