El Ministerio de Sanidad crea una pagina web con información, orientación y acompañamiento para favorecer la matanza de fetos humanos, cerca de 110.00 el año pasado solo en España
Parece ser el Gobierno de España aún no está del todo satisfecho con los más de 100.00 niños de media abortados al año en el último lustro, cerca de 110.000 en 2024. De este modo, han pensado que sería buena idea seguir favoreciendo este hecho, quizás creyendo que es una cifra aún muy baja y que podría aumentar significativamente. Por ello, siguen, no ya poniendo todas las facilidades posibles, sino favoreciendo el aborto como quien se quita un quiste en el médico o una muela en el dentista (quieroabortar.org) Una auténtica matanza indiscriminada en medio de una situación de total normalidad. Un corrimiento en la ventana de Overton que a nuestras abuelas les haría tener un ‘soponcio’ pero que la modernidad abraza e incluso defiende en estos tiempos tan progresistas. Una sociedad matando a sus futuros descendientes bajo, ¿qué pretexto? ¿la libertad?, ¿un error?, ¿no joderte la vida?, ¿con mi cuerpo hago lo que quiero? No veo precisamente que en estos tiempos de mayor libertinaje y menos hijos haya una explosión de felicidad amparada en esa supuesta libertad sin obligaciones. Todo lo contrario. La ausencia de descendencia y familia es precisamente una de las bases de que estemos en máximos históricos de visitas al psiquiatra, psicólogos, pastillas, depresiones, ansiedad, etc. Porque la sociedad ya se ha desnortado del todo y muchos no tienen un motivo por el que ilusionarse. El sistema te puede vender lo que quiera, pero eres tú el que decide comprárselo. Es decir, te vende que la auténtica felicidad es el viajar, salir por la noche y andar con tus amigos sin un rumbo fijo de vida. Y para cuando quieres darte cuenta, sigues viviendo con tus padres o compartiendo habitación en un cuchitril con otros tres como tú, que buscaban también el sueño del libertinaje. Porque obligaciones no me pidas, pero derechos dámelos todos.
Se podría esgrimir como principal causa el tema económico, pero sería falso. Porque los que llegan de fuera no dudan, y no precisamente por solvencia económica. Una de cada tres nacidos en España es de padre o madre extranjera. En algunos sitios, como en Salt (Gerona) son tres de cada cuatro. Todas las familias extranjeras suelen tener como mínimo dos hijos. Obviando el lógico reemplazo prevalente, es decir, la unión de razas para debilitar a la más fuerte, lo cierto es que solo una sociedad comandada por el diablo puede observar tranquilamente cómo se asesinan en el vientre de sus madres más de 110.000 bebés el año pasado sin inmutarse. Siempre te encontrarás justificaciones de los más tétricas, como aquello que de si no tiene un número determinado de semanas no cuenta. Algo muy siniestro ocurre en la mente de esas mujeres que, con algo tan simple como escuchar el latido del corazón de su bebé, entran en razón. Ocurrió en Carolina del Sur, que comenzó a aplicar la Ley del Latido del Corazón en mayo de 2023. Según ha confirmado el ‘Guttmacher’s Abortion Provider Census’ –una patronal de centros abortistas de Estados Unidos–, entre 2023 y 2024, el número de abortos disminuyó un 36 % debido a la aplicación de la Ley. Se trata de la mayor disminución porcentual de abortos en todo Estados Unidos: en total, casi cuatro de cada diez bebés se salvan de ser abortados después de que su madre escuchase el latido. ¿No es perturbador que solo con escuchar el latido del corazón cambien de idea? ¿Qué esperaban? Aterrador.

Imagínate si el sistema en el que vivimos influye en tus decisiones vitales. Pensabas que eras libre, pero solo en parte. A no ser que tus convicciones sean de hierro, te verás arrastrado por mensajes, opiniones, comentarios, entorno, etc. No hay que minusvalorar tampoco la gran labor de la prensa, la sala de máquinas del poder, que se ha encargado de crear cientos artículos en contra de tener familia, con títulos tipo: ‘Depresión postparto, lo que no te cuentan’. ‘Dos hijos y no puedo más’, ‘no tengo tiempo para mi misma’ o ‘no puedo viajar porque tengo que cuidar de mis hijos’. El que más me gusta es el primero por aquello de lo que no te cuentan, como si hubiera una oscura y ridícula conspiración de toda la humanidad para ocultarte los horrores de ser madre. Lo curioso es que cuando preguntas a cualquier padre de familia siempre te dicen que es la mejor decisión de su vida y que no se arrepiente. Te venderán que son casos especiales, amparados en la necesidad de la ¿víctima? 110.00 casos por necesidad, claro.
Pero los números asustan mucho más a nivel mundial. Según la OMS, cada año se abortan a 73 millones de seres humanos. Así, el mismo número que ciudadanos tiene Francia acabarán muertos en los vientres de sus madres. Es decir, 200.000 abortos al día. Incluso hay una web: (https://www.worldometers.info/es/abortos/) que te dice en tiempo real las interrupciones del embarazo en todo el planeta. Como si de una donación se tratase en la que va subiendo el contador a medida que pasa el tiempo. Desgarrador.
Evidentemente, como con la eutanasia, no es blanco o negro. En caso de que una mujer haya sufrido una violación no soy partidario de que tuviera el hijo si no quiere o puedo entenderlo en el caso de una chica joven que ha cometido un error de quedarse embarazada a una edad imposible para poder hacer frente a la educación de ese niño. Lo que no te contará la prensa es que hay mujeres que lleguen a abortar una docena de ocasiones o más, como si fuera un juego y a modo de anticonceptivo. A esas mi mayor desprecio.


