Los socialistas pierden su habitual hegemonía en la región y Guardiola deberá decidir si pactar con Vox o gobernar en solitario
Ayer se celebraron las elecciones autonómicas en Extremadura donde se repartían 65 escaños en una de las participaciones más bajas de la historia en la comunidad, con cifras cercanas al 62%. La derecha dio un paso al frente con la victoria del PP, que mejoró ligeramente los resultados de las últimas elecciones, pero se quedó lejos de la mayoría absoluta que se establecía en 33 escaños. Consiguió 29, con un 43% de los votos. El otro partido de la derecha parlamentaria, Vox, fue uno de los grandes vencedores de la jornada, ya que duplicó sus apoyos, pasando del 8’13 al 16’88 por ciento de los votos, por lo que pasa de 5 a 11 escaños en la Asamblea de Extremadura. Por su parte, el Psoe sigue con la deriva habitual, estrellándose de nuevo electoralmente en uno de sus feudos favoritos.
Los focos del día fueron para la representante popular María Guardiola, que señaló que el resultado es «incontestable», además de que este resultado implica la «obligación de seguir impulsando la transformación social y económica de la región«. Aprovechó además para lanzar un dardo a la formación socialista tras su caída. «Los extremeños han dicho ‘no’ a los bulos y a la corrupción”, interpretando que su partido fue respaldado por su propuesta más transparente. La victoria popular le da a Guardiola iniciativa política, pero no capacidad plena para gobernar en solitario, lo que abre un escenario de negociación. «Mañana mismo comenzará el diálogo con otras fuerzas políticas«, aunque no especificó con cuáles ni en qué términos. Todo hace indicar que sumaría fuerzas con Vox (juntos llegarían a 40 escaños).
El Psoe, por su parte, sale especialmente tocado de este resultado perdiendo su tradicional hegemonía en Extremadura. No así Podemos Unidos por Extremadura, que ha congregado bastante voto socialista, creciendo en los resultados y quedándose con siete escaños. Hay que recordar que en 2023, los dos partidos mayoritarios se igualaron: PSOE tuvo 28 escaños y el PP otros 28. Vox contó con 5. Extremadura entra en una nueva etapa política, con el fin del dominio socialista y una derecha más fuerte pero fragmentada, que deberá llegar a acuerdos para garantizar la estabilidad de la sociedad extremeña.


