El gobierno español concedió más de 1.500 millones de euros a la red ferroviaria de países como Marruecos, Egipto y Uzbekistán

El Gobierno ha aprobado financiación para proyectos ferroviarios en el extranjero, incluidos 754,3 millones para adquirir hasta 40 trenes destinados a Marruecos

El Gobierno de España ha aprobado desde 2018 más de 1.500 millones de euros en créditos para proyectos ferroviarios en Marruecos, Egipto y Uzbekistán, según un recuento de las operaciones realizado por Maldita.es. La cifra ha vuelto a generar debate tras el accidente ferroviario de Urda (Toledo), que ha reavivado las críticas sobre el estado de las infraestructuras y la seguridad del transporte ferroviario español.

Las operaciones se han canalizado mediante el Fondo para la Internacionalización de la Empresa (FIEM), un instrumento público destinado a financiar proyectos en el extranjero vinculados a empresas españolas. Por tanto, las cantidades aprobadas no constituyen, en términos generales, donaciones a fondo perdido: se trata de préstamos que los compradores extranjeros deben devolver conforme a las condiciones establecidas.

La operación de mayor importe para Marruecos se aprobó en febrero de 2025. El Gobierno autorizó un crédito reembolsable de hasta 754,3 millones de euros para financiar la adquisición de hasta 40 trenes interurbanos por parte de la Oficina Nacional de Ferrocarriles de Marruecos (ONCF).

El contrato fue adjudicado a CAF, fabricante ferroviario español con sede en Beasain (Guipúzcoa). La operación contempla el suministro de 30 trenes, con opción de adquirir otras diez unidades, y servicios asociados de asistencia técnica y repuestos. Los vehículos podrán alcanzar velocidades de hasta 200 kilómetros por hora.

El proyecto se enmarca en el plan marroquí de modernización ferroviaria con vistas al Mundial de Fútbol de 2030, que Marruecos organizará junto a España y Portugal. Según el Ministerio de Economía, la financiación cuenta con garantía soberana del Reino de Marruecos, por lo que el país comprador debe responder de la devolución del crédito.

No es la primera operación de este tipo. En abril de 2019, el Consejo de Ministros aprobó otro crédito de hasta 190 millones de euros para tranvías en Casablanca. El contrato terminó adjudicado a Alstom España, cuya planta de Barcelona participa en la fabricación de los vehículos.

Egipto y Uzbekistán también reciben financiación ferroviaria

Marruecos no es el único país beneficiario de estas operaciones. En 2019, España aprobó un crédito de 57,5 millones de euros para Uzbekistán, destinado a financiar la adquisición de trenes de Talgo, además de coches adicionales, repuestos y equipos de mantenimiento.

Egipto también ha recibido financiación pública española para modernizar su sistema ferroviario. Entre las operaciones figuran créditos de 159 millones de euros para el metro de El Cairo en 2021 y de 227,8 millones para rehabilitar y modernizar la línea 2 de la red en 2024. También se aprobaron otras operaciones para material ferroviario y actuaciones vinculadas al metro egipcio.

En conjunto, el recuento de créditos ferroviarios aprobados desde 2018 supera los 1.700 millones de euros para distintos países. La cifra incluye operaciones en otros mercados, además de Marruecos, Egipto y Uzbekistán.

¿Por qué financia España los trenes de otros países?

El objetivo declarado de estos créditos es facilitar la internacionalización de las empresas españolas, respaldar sus exportaciones y favorecer la actividad industrial y el empleo en España. El mecanismo permite que un comprador extranjero financie la adquisición de bienes y servicios de empresas españolas mediante préstamos públicos sujetos a condiciones específicas.

En el caso de Marruecos, el contrato de CAF vincula la financiación pública con la venta de trenes fabricados por una compañía española. El Gobierno defiende este tipo de operaciones como una herramienta de política comercial e industrial, mientras que las cifras han suscitado críticas sobre la prioridad que debe concederse a las inversiones ferroviarias nacionales.

La comparación con el gasto en España exige distinguir entre créditos a compradores extranjeros, subvenciones, inversiones directas y mantenimiento de la red nacional. Son partidas con naturaleza y objetivos diferentes, por lo que las cantidades no pueden equipararse automáticamente.