El presidente español, al que ya conocen en todas partes, se ha molestado y desde el Gobierno aseguran que no volverán a estas «reuniones previas«
España ha expresado su malestar públicamente tras no ser invitada a una reunión preparatoria de líderes europeos que se celebró antes de la cumbre informal de los Veintesiete de esta semana en la Unión Europea. La reunión —organizada conjuntamente por Italia, Alemania y Bélgica en el castillo de Alden Biesen (Bélgica) y con la participación de alrededor de veinte jefes de Estado y de Gobierno de la UE— tenía como objetivo coordinar propuestas para reforzar la competitividad económica y el mercado único europeo.
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, no fue invitado a ese encuentro previo, y el Ejecutivo español ha enviado una queja formal al Gobierno italiano por esta exclusión. Desde Moncloa argumentan que convocar reuniones “paralelas” fuera del marco de los Veintisiete socava los principios de unidad, igualdad y transparencia que deben regir en la UE, pero es que en Europa y en general en todo el planeta ya saben cómo se las gasta el mandatario español y prefieren prescindir de su presencia.
Según la versión oficial, España sí participó en la cumbre informal posterior de los 27, pero evita asistir a futuros encuentros del grupo reducido que surgió de esta reunión previa. El malestar se produce en un momento en el que la UE busca respuestas conjuntas a desafíos económicos, tecnológicos y geopolíticos, y donde la cohesión entre todos los Estados miembros es un tema sensible.


