En una noche de autoridad y brillantez, España goleó 0-4 a Georgia en Tiflis, dando un paso casi definitivo hacia el Mundial 2026. El dominio fue absoluto: desde el primer minuto, La Roja impuso su ritmo, controló la posesión y desactivó cualquier intento de respuesta del conjunto local. El marcador se abrió con un penalti transformado por Mikel Oyarzabal tras una mano revisada por el VAR. Poco después, Martín Zubimendi amplió la ventaja con un disparo preciso tras una buena combinación con Fabián Ruiz. A los 34 minutos, Ferran Torres firmó el tercero con un remate a quemarropa después de una jugada colectiva que combinó velocidad y precisión. Ya en la segunda parte, Oyarzabal cerró su doblete al cabecear un centro medido de Torres.
A nivel táctico, España mostró una madurez notable. Pese a las bajas de jugadores clave como Lamine Yamal, Pedri o Rodri, el equipo no solo no se resintió, sino que exhibió una gran profundidad de banquillo y una ejecución sólida del plan de juego. La defensa apenas concedió ocasiones y Unai Simón volvió a marcharse sin encajar. Con esta victoria, España mantiene su pleno de triunfos en la fase de clasificación: cinco partidos ganados, 19 goles a favor y ninguno en contra. La selección queda así virtualmente clasificada para el Mundial 2026 y solo un tropiezo inesperado en el próximo duelo ante Turquía podría retrasar su pase matemático.
Tras el encuentro, Luis de la Fuente se mostró satisfecho, aunque insistió en que el equipo aún puede “ser un poco mejor”, en una muestra de ambición y autocrítica que refleja el espíritu del grupo. El contundente 0-4 no solo consolida a España como líder indiscutible del grupo, sino que refuerza la sensación de que el proyecto avanza firme, con automatismos claros, talento emergente y un rendimiento colectivo cada vez más asentado.


