Ambos gobiernos acuerdan no prorrogar las inspecciones en vuelos y conexiones marítimas entre ambos países, restableciendo la libre circulación tras la crisis migratoria de Ceuta
España e Italia han acordado poner fin a los controles fronterizos recíprocos que ambos países habían reintroducido el pasado mes de agosto a raíz de la crisis migratoria de Ceuta. La decisión, pactada tras los contactos entre el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, y la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, permitirá recuperar la normalidad en la circulación de pasajeros entre ambos países dentro del espacio Schengen.
El acuerdo se ha cerrado en una conversación telefónica entre los responsables de Interior de ambos países, programada después de la reunión que Sánchez y Meloni mantuvieron al margen del Consejo Europeo en Bruselas. El Ministerio del Interior italiano confirmó que la decisión llega tras un análisis de la situación y estará acompañada de un refuerzo del intercambio de información para garantizar la seguridad del espacio Schengen.
Fuentes del Ministerio del Interior español también confirmaron que España no prorrogará los controles aplicados a los vuelos y conexiones marítimas procedentes de Italia. El Gobierno italiano adoptará la misma medida, poniendo fin a las inspecciones que había mantenido en sus puertos y aeropuertos para los viajeros llegados desde España.
La crisis migratoria de Ceuta provocó el regreso de los controles
La reintroducción de los controles fronterizos se produjo después de la llegada masiva de migrantes a Ceuta procedentes de Marruecos a finales de julio. Las estimaciones difundidas entonces situaron en más de 80.000 el número de personas que entraron en la ciudad autónoma durante la crisis.
Italia decidió iniciar las inspecciones a los pasajeros procedentes de España el 1 de agosto y prorrogó la medida en varias ocasiones. El Gobierno de Giorgia Meloni justificó la decisión por la situación migratoria en Ceuta, mientras que España respondió con controles equivalentes para los viajeros procedentes de territorio italiano.
Las medidas afectaron a los desplazamientos aéreos y marítimos entre ambos países y supusieron una excepción temporal a la libre circulación habitual dentro del espacio Schengen. La sucesión de prórrogas prolongó el desencuentro diplomático durante varias semanas.
Sánchez y Meloni buscan cerrar el enfrentamiento diplomático
La cuestión fronteriza estuvo presente en la reunión que Sánchez y Meloni mantuvieron en Bruselas el pasado jueves. De aquel encuentro surgió la decisión de impulsar conversaciones entre los ministerios de Interior para poner fin a las restricciones recíprocas.
Las diferencias entre ambos gobiernos habían quedado patentes en sus declaraciones públicas. El ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, calificó de «vergüenza» y de «medida absurda» la continuidad de los controles italianos. Por su parte, su homólogo italiano, Antonio Tajani, consideró «inútilmente agresiva» la respuesta española.
Italia aseguró el 31 de agosto que había controlado a más de 180.000 viajeros procedentes de España y que había denegado la entrada a 31 personas, entre ellas ocho ciudadanos marroquíes. Además, informó de la detención de otras seis personas.


