España, desbordada por máximos históricos de población: 49,4 millones

Solo en el último trimestre el crecimiento ha sido de 105.488 personas, lo que crea una situación desbordada en la que los servicios públicos o la vivienda sufren las consecuencias

España se colapsa. Nunca antes había cobijado el país a tantos ciudadanos. El crecimiento demográfico paulatino ha llevado al país una situación desbordada, puesto que ya somos 49.442.844 de habitantes, demasiado a todos los efectos para un país como España. La inmigración desbordada, legal e ilegal, ha llevado a esta situación. Solo en el tercer trimestre de 2025 el crecimiento de los llegados de fuera ha sido de 105.488 personas, a lo que hay que sumar unos 24.000 españoles que regresan al país, según un nuevo informe del Instituto Nacional de Estadística publicado hoy. En el país cada vez hay menos españoles. Los nacidos en España han disminuido; 9.901 personas menos con respecto al trimestre anterior, mientras sigue creciendo la llegada de inmigrantes. Una tendencia que irá cada vez más en aumento, dados los pocos nacimientos de españoles en contraposición con los extranjeros, por lo que la sustitución racial es evidente.

En los datos de este tercer trimestre, el número de nacionales es de 39.617.578, incluyendo nacionalizados, mientras que los extranjeros se sitúan en 9.825.266, es decir el 19,87%. Ahora mismo, uno de cada cinco personas no es española o no tiene la nacionalidad. En este tercer trimestre, los aterrizados en suelo español venían en primer lugar de Colombia (32.100), Marruecos (23.400), Venezuela (20.500) o Perú (16.000). Por su parte, las comunidades que más han crecido son la Comunidad Valenciana (+0.40) y Aragón (+0.36).

Afortunadamente para los capitalinos, Madrid es una de las comunidades que menos han crecido puesto que su saturación es más que evidente. No hay más que dar un paseo por la capital para observar una ciudad desbordada, tanto en sus calles como en su línea de metro, especialmente en el centro de la ciudad. Calles antiguas y estrechas no dan más a basto para la cantidad de transeúntes que las pasean. Incluso se comprende perfectamente la iniciativa de ‘Madrid Central’ para impedir que más coches puedan conducir por esas estrechas calles. Ya solo con vecinos y repartidores se evidencia que la ciudad no da más de sí, tampoco en el asfalto.

En 1990, 38 millones

De este modo, nos encontramos con un sinfín de problemas derivados de este colapso. Por un lado, la economía. Debido a la gran mano de obra barata, los sueldos han caído en picado. Parte de esa economía, además, va a parar a ayudas sociales a personas que llevan años viviendo de ellas Recordemos que 1,4 millones de extranjeros están en el paro y muchos cobran subsidios. Los servicios básicos, como la sanidad, alegan constantemente de que no pueden «más» porque los centros de salud y hospitales no están pensados para abarcar a tanta población. La educación también se ve afectada. Las clases no pueden seguir el ritmo adecuado y reglado porque el nivel de los alumnos ha disminuido y algunos, sencillamente, entienden el castellano nula o parcialmente, de modo que no logran seguir la materia y retrasan al resto. Encima, hay que añadir la imposición de lenguas regionales en muchas comunidades, de modo que el caos educativo es absoluto y las consecuencias se verán en unos años.

Aunque quizás el pueblo en lo que más lo haya notado es en el precio de la vivienda. Desorbitado es poco. No es difícil entenderlo. A mayor demanda, la oferta sube de precio, de modo que mucha gente se ha visto obligada a volver a casa de sus padres o a compartir piso con varias personas, sobre todo en los núcleos de población, lo que favorece además la siempre temida especulación. No hay cómo echar la vista atrás para establecer una comparación. Por ejemplo, en los 90, una época que mucha gente añora y que con el paso de tiempo ha empezado a valorar, no se daba esta saturación. Según Datosmacro.com, a finales del año 1990 España sumaba 38.881.416 habitantes, una cifra asumible que hacía mucho más llevadero el día a día. Casi 11 millones de diferencia es la respuesta a tantos problemas derivados. Igual que ocurre en el reino animal, cuando se da un exceso de ejemplares en un mismo lugar, llegan los problemas.