Groenlandia, entre tres mares

La voluntad mayoritaria del país ártico a independizarse de Dinamarca obliga a cuestionarse cuál es el papel que debe jugar la Unión Europea ante la amenaza americana

La isla de Groenlandia está ante una encrucijada histórica que marcará el rumbo del país las próximas décadas. De la misma manera que la isla está rodeada por el mar de Groenlandia, el océano ártico y el océano atlántico norte, también está metafóricamente dividida entre tres variantes posibles: continuar bajo la bandera de Dinamarca, la independencia o quedar en manos de EEUU, como así lo pretende el país gobernado por Donald Trump. Un referéndum conformaría la estructura para que los groenlandeses puedan decidir su futuro, ojalá sea así, aunque los planes de Estados Unidos no parecen los mismos. Y es que da la sensación de que la posible defensa del país pierde consistencia. La corona danesa, bajo el amparo de la UE, podría servir de parapeto, pero aquí llega un factor importante: la mayor parte de Groenlandia quiere ser un estado independiente desde hace tiempo. Y esto puede cambiar las reglas del juego.

Esta situación podría desembocar en una vía más libre para Estados Unidos para controlar la multitud de recursos que maneja el ‘séptimo continente’. Porque, ¿tendría sentido para Dinamarca jugarse el pellejo por un país que quiere ser independiente? ¿va a intervenir la UE en un territorio que busca desmarcarse de uno de los países que lo conforman? Puede que sí, pero quizás más por frenar los planes expansionistas de Trump que por un marcada relación y unión con Groenlandia, más allá del apoyo recibido ahora por algunas potencias del Viejo Continente. Hay que recordar que la mayor parte de las 56.000 personas registradas allí están convencidas de que el futuro de la isla debe decidirlo su población y no desean ser anexados por otra potencia. Eso sí, quizás en vista del nuevo panorama, la opción de mantenerse como parte de Dinamarca se ve de otra manera. Lo que ayer no gustaba, quizás hoy se percibe distinto.

La realidad es que la mayoría de Groenlandeses apoya lograr una independencia plena de Dinamarca a largo plazo. Todos los partidos políticos coinciden y han emitido declaraciones conjuntas rechazando la idea de ser estadounidenses o daneses, defendiendo el derecho de autodeterminación. Cuando Noruega y Dinamarca se unieron bajo la misma Corona (siglos XIV–XIX), pasó a depender de ese reino conjunto. En 1814, tras las guerras napoleónicas, Dinamarca perdió Noruega, pero retuvo Groenlandia, Islandia y las Islas Feroe. Desde entonces, Groenlandia quedó bajo soberanía danesa y ya en 1953 dejó de ser colonia y pasó a ser parte del Reino de Dinamarca, con representación parlamentaria. En 1979 obtuvo autogobierno. Es un caso muy peculiar y quizás ese particular idiosincrasia puede jugar a favor de Trump.

El sentimiento popular, la verdad, refleja que solo una minoría apoya la anexión a EE. UU., y la mayoría quiere decidir su propio camino, principalmente hacia la independencia. En 2009, una ley de autonomía ampliada reconoció a los groenlandeses como pueblo con derecho a la autodeterminación, incluyendo la posibilidad legal de independizarse mediante referéndum Prefieren ser totalmente autónomos que ir de la mano con Dinamarca, pero mucho menos quieren ser gobernados por EEUU. Pero es que los americanos ya lo han dejado claro: «Groenlandia es una prioridad y no descartamos usar la fuerza». Más allá de propuestas de compra o anexión, EE. UU. quiere fortalecer su presencia estratégica en el Ártico, por ejemplo mediante cooperación militar, inversiones en infraestructura y acceso a recursos naturales críticos.

Groenlandia es la isla más grande del mundo, con un colosal tamaño de 2,2 millones de kilómetros cuadrados, de los cuáles un 81% está cubierto por hielo. Para hacernos una idea, su extensión es más de cuatro veces la de España , seis veces la de Alemania y es la cuarta parte que China. Pero esta tierra cuenta con una infinidad de recursos naturales como minerales y metales, tierras raras, petróleo, gas natural, energía, pesca, etc. Usa ha perdido liderazgo y capacidad en detrimento de otras potencias como China y la vía para recuperarse, según el presidente americano, es extirpar a los pueblos sus propios recursos naturales, como con el petróleo en Venezuela o lo que comentamos, es decir, a la fuerza. Una práctica dictatorial que deberá tener una respuesta, ¿pero cuál? Hay que recordar que la isla helada se encuentra a más de 3.000 kilómetros de Dinamarca y no cuenta con una capacidad de defensa grande. Veremos qué papel desempeña por tanto, la Unión Europea, ahora que se ha visto abocada a decidir cuál va a ser su papel en la contienda y una vez que las reglas del juego han cambiado.