Un grupo de ‘charos’ se molestan porque se use el término ‘charo’

El Instituto de la Mujer ha realizado un informe de 20 páginas para criminalizar en redes sociales el uso de la palabra ‘charo’, puesto que no les gusta este apelativo al considerarlo «un insulto contra las mujeres que tienen voz propia para expulsarlas del espacio público«. Lo de siempre, la libertad de expresión, coartada siempre que no me guste y disfrazada de delito de odio para tener con qué acusar al de enfrente. Lo cierto es que es un apelativo gracioso que se creó hace recientemente poco y que se une a otros como ‘facha’, ‘boomer’, ‘cayetano’, ‘cani’, etc. Sin embargo, las sensibilidades están a flor de piel solo para ciertos casos, sobre todo si hay mujeres implicadas.

El Instituto de la Mujer, un chiringuito más a sueldo del Gobierno dentro de las políticas de igualdad, ha decidido empezar a monitorear estos discursos dentro del plan ‘Conocimiento feminista ante la misoginia digital’ con un estudio, seguramente más extenso de lo necesario, que dice analizar cómo se usa el término «charo» dentro de la cultura del odio, enfocándose en la misoginia que circula en las redes sociales. Se aborda en el estudio la expansión de discursos antifeministas en espacios digitales, el impacto en la representación de la mujer y cómo estas expresiones refuerzan desigualdades de género.

Para el que no lo sepa, el término ‘charo’ viene del nombre Rosario, aunque eso no es significativo, y se refiere a una señora de, en principio, más de 50 años, feminista y que odia a los hombres masculinos y los tilda de machistas, que cree saber de todo y no sabe nada, que es prominentemente de izquierdas, que, por algún motivo que solo Dios conoce, siempre tiende a defender más al de fuera que al español, que se mete en todos los charcos que puede y que al final solo demuestra una gran ignorancia, a pesar de que ella busca siempre imponer sus opiniones. También destacan porque suelen llevar el pelo de colores estridentes, a pesar de su edad. El pelo rizado también suele ser un denominador común. Cuando ese grupo de mujeres imponen una opinión, se tilda de ‘Charocracia’.