La Unión Europea no puede con el presidente de Hungría, Viktor Orban. El Tribunal de Justicia de la Unión Europea pensó que daría su brazo a torcer al imponerle desde junio de 2024 cuantiosas multas en caso de negarse a aceptar las normas comunitarias de asilo de migrantes. Pero Orban no cedió. Desde entonces, Hungría lleva desembolsados la friolera de 650 millones de euros en multas a la Unión Europea por negarse a aceptar sus dictados en materia de inmigración. Y el balance, para el presidente, es positivo. Lejos de lamentarse, asegura que «es más barato que aceptar inmigrantes«. Una polémica medida que viene a enmarcar la férrea política soberana del país europeo.
El problema comenzó en diciembre de 2020, cuando el TJUE sentenció que Hungría no había respetado el derecho comunitario sobre los procedimientos de concesión de protección internacional y de retorno de las naciones de terceros países en situación irregular. En ese momento, el mandatario aseguró que «parece que los inmigrantes ilegales son más importantes para los burócratas de Bruselas que sus propios ciudadanos europeos». En junio de 2024 llegó el gran castigo: 200 millones de multa más un millón por cada día que siguieran negándose. A día de hoy, más de 650 millones desembolsados.

Solo un 6% de inmigrantes
«Estamos pagando un millón de euros al día. Pero si calculo lo que costaría dejarles entrar, es más barato pagar la multa sin dejar entrar a los inmigrantes«, explicaba el pasado mes de febrero el primer ministro húngaro, calificando esta decisión de «rebelión contra las políticas migratorias de la UE«. La proporción de ciudadanos extranjeros en Hungría es una de las más bajas de toda la Unión Europea, a pesar de que ha habido un aumento significativo de la inmigración ilegal en el país. En 2020, era de un 6,06% de la población total, sufriendo un ligero aumento en los últimos años (Hungría es un país de 9,5 millones de habitantes).
Hace unos meses, Orban dijo que la inmigración «lleva a más violencia contra las mujeres, homofobia y antisemitismo«, y a su vez, pide centros de inmigrantes fuera de Europa, asegurando que «el sistema de asilo de la UE no funciona«. Lo cierto es que el país húngaro es uno de los más bajos en índices de delincuencia.


