Al menos 70 personas han muerto y decenas continúan desaparecidas tras el incendio que ha arrasado un centro comercial en la ciudad de Karachi, en el sur de Pakistán. El fuego,que se declaró durante la noche, se propagó con rapidez por el edificio y obligó a un amplio despliegue de los servicios de emergencia. En otras ocasiones, llamas iniciales habían sido rápidamente sofocadas pero esta vez el humo fue letal.
Las labores de extinción y rescate se prolongaron durante más de un día debido a la intensidad de las llamas y a la acumulación de humo en el interior del inmueble. Muchos de los cuerpos fueron hallados en plantas superiores, donde varias personas quedaron atrapadas sin posibilidad de escape.
Las primeras investigaciones apuntan a graves deficiencias en las medidas de seguridad, entre ellas salidas de emergencia bloqueadas, ausencia de sistemas adecuados contra incendios y retrasos en la respuesta inicial. Supervivientes y familiares de las víctimas han denunciado negligencia y falta de controles.
Las autoridades locales han abierto una investigación penal para depurar responsabilidades y no descartan presentar cargos contra los propietarios y gestores del edificio. Mientras continúan las tareas de identificación de las víctimas, el Gobierno ha anunciado ayudas para las familias afectadas, en una de las mayores tragedias civiles recientes del país.


