Nos estamos acostumbrando al intrusismo que viven multitud de profesiones en nuestro país. El periodismo es una de las profesiones más maltratadas en este sentido. El número de candidatos a ejercer esta profesión sin formación alguna es innumerable. No estamos hablando de que una persona venga de una determinada formación y se especialice en exponer sus conocimientos en términos periodísticos, sino que estamos presenciando como personas sin ninguna formación y habilidades se ‘cuelga’ el título de periodista y puede opinar de todo y de todos.
La situación de desamparo profesional para los profesionales de la información es una realidad más que evidente. En los medios de comunicación se dan situaciones en las que trabajan profesionales que no se han formado y que están supliendo el puesto de los que sí están graduados y preparados. Deberíamos de preguntarnos por qué últimamente parece ser que prevalece la opinión de alguien con cierta notoriedad a nivel de medios o redes frente a aquellas personas más ‘invisibles’ pero que realmente tiene unos estudios que la capacitan con más solvencia y rigor a la hora de expresarse, analizar y debatir de manera neutral sobre determinados temas.
Desgraciadamente, son los propios medios de comunicación los que, bajo su responsabilidad, aceptan en su plantilla a personas que no están graduadas, no ya en periodismo, sino que no lo están en ninguna materia. Solo hace falta caer en gracia y seguir una determinada tendencia político/ideológica. Es habitual ver a los mismos tertulianos en diferentes programas que comparten productoras y, por tanto, comparten ideología política.
Las cadenas televisivas, y en general, todos lo medios de comunicación, apuestan por nuevos y conocidos rostros para puestos de redactores, reporteros, presentadores y tertulianos con el único objetivo de tener más visibilidad y aumentar las audiencias. Este intrusismo laboral ha puesto en jaque a los profesionales con formación que se ven afectados por una problemática que no solo afecta al sector de la información veraz y contrastada, sino al futuro de una profesión como es el periodismo en la que hay verdaderos profesionales.
En todas las profesiones se exige la titulación correspondiente para ejercer como tal, ya seas médico, profesor, etc, pero para ejercer de periodista se está exento de encajar en alguna regulación. Si soy sincera, tengo sentimientos encontrados hacia aquellos tertulianos profesionales que saltan de cadena en cadena y de tema en tema sabiendo de todo (mejor dicho, pareciendo saber que saben de todo).
Según los temas de actualidad sobre los que opinar, se vuelven expertos en materias tan dispares como la vulcanología, Derecho Internacional, Economía, cambio climático, infraestructuras ferroviarias, seísmos y tsunamis. Saben de todas las materias y además las impregnan de un determinado sesgo político.
Hay que ser realistas y decir que estos tertulianos profesionales no tienen el tiempo suficiente para documentarse en profundidad en ninguna materia. Son los productores de los programas quienes les envían los temas a tratar en el programa en cuestión y con ello, ya tienen tiempo para leerse los titulares al respecto dentro de su línea ideológica y salir al ruedo a opinar y a defender un tema sobre el que realmente saben poco o nada.
El periodismo, el verdadero periodismo que te da pie a opinar con una base de conocimiento y sensatez, y yendo más allá, con objetividad y dejando al margen ideologías políticas, está bastante en desuso en nuestros días. El claro ejemplo de lo dicho hasta ahora es el Sr. Benjamín Prado. El Sr. Prado ha participado como tertuliano en el programa de TVE Cine de Barrio y horas más tarde lo podíamos ver como tertuliano de actualidad y política en el programa de La Sexta ‘La Sexta Xplica’.
Es asombroso la capacidad mental de algunas personas que pueden pasar de comentar películas de Antonio Ozores a opinar sobre las políticas del actual Gobierno y de lo bien que va nuestro país. Dos canales de comunicación con la misma ideología . Mismo tertuliano para temas muy dispares. Aunque, si nos paramos a analizar este ejemplo, Ozores, Pajares y Esteso, bien podrían compararse con Cerdán, Ábalos y Koldo. Y si no, recordemos las películas ‘Los Liantes’ o ‘Los chulos’.
Veríamos que decía al respecto de esta comparativa el tertuliano de turno.


