Estados Unidos provoca cinco víctimas mortales tras un bombardeo en Bagdad, mientras que Irán se atribuye el ataque a la embajada estadounidense en Irak
El Ministerio de Defensa de Israel aseguró este martes haber abatido a Ali Larijani, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, durante una serie de bombardeos dirigidos contra “infraestructuras del régimen”. Según las autoridades israelíes, en estos ataques también habría muerto también Gholamreza Soleimani, comandante de la milicia paramilitar Basij, vinculada al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria iraní.
Las acciones se enmarcan en una ofensiva más amplia llevada a cabo por las Fuerzas de Defensa de Israel, que anunciaron ataques simultáneos en las ciudades de Teherán, Shiraz y Tabriz. De acuerdo con el comunicado oficial, se lanzaron “decenas de municiones” contra sedes de organismos de seguridad, incluyendo el Ministerio de Inteligencia y bases de la milicia Basij.
Mientras tanto, la tensión regional se ha intensificado con la intervención de Estados Unidos en Bagdad. Al menos cinco personas murieron en un bombardeo estadounidense contra una vivienda en el distrito de Jadriya, en el centro de la capital iraquí, según fuentes del Ministerio del Interior de Irak. Entre las víctimas se encontrarían dos líderes de las Fuerzas de Movilización Popular y un asesor iraní.
El ataque, ejecutado por la aviación estadounidense, destruyó por completo el inmueble situado cerca de la Zona Verde, donde se concentran embajadas extranjeras, incluida la de Estados Unidos. El portavoz del primer ministro iraquí condenó la acción, calificándola de “ataque traicionero” contra una fuerza que forma parte oficialmente de las Fuerzas Armadas del país.
Irak entra en liza
En paralelo, la embajada estadounidense en Bagdad fue objetivo de un nuevo ataque aéreo atribuido a Irán. Fuentes de seguridad informaron del lanzamiento de misiles y drones contra el complejo diplomático, aunque no se registraron víctimas. Se trata del segundo incidente de este tipo en pocos días, tras un ataque previo con dron que provocó daños menores e incendios.
La escalada de violencia refleja un deterioro acelerado de la seguridad en Oriente Medio, con un aumento de las hostilidades entre Israel e Irán y la implicación directa de Estados Unidos en territorio iraquí. Esta dinámica podría derivar en un conflicto de mayor alcance, independientemente de la voluntad de la ONU si no se contienen las represalias cruzadas entre los distintos actores implicados.


